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28 de marzo de 2009

Cuando el niño rechaza a papá - Psicología Infantil - Embarazos Múltiples


Embarazos Múltiples
Psicología Infantil

Cuando el niño rechaza a papá

Hay niños que rechazan a papá en algún momento de su desarrollo, especialmente cuando si madre está presente. No es que no lo quieran, o que no sean capaces de pasar ratos estupendos con su padre, pero se dan casos en los que, estando ambos progenitores presentes, el niño aparta al padre, no quiere que se le acerque y se pega con desesperación a la mamá.

Las familias viven esta etapa con desconcierto y angustia. El padre se siente apartado y puede reaccionar con despecho, considerando que el niño está demasiado apegado y que la madre lo sobreprotege.

La mujer se siente partida en dos, por un lado siente la necesidad de responder a la intensa necesidad que expresa el niño pero por otro lado no la entiende, está emocionalmente agobiada y se apena por su pareja. Si el papá se enfada con el niño o con ella puede que la mujer se sienta culpable y termine obligando al niño a apartarse de ella, lo que no suele tener buenas consecuencias para nadie.

Esta etapa es una etapa más del desarrollo de la psique infantil. No debe ser vivida como un problema, aunque se conjuguen intensos sentimientos en la familia. Aunque no todos los niños pasan por ella hay que estar preparados, especialmente si el papel del padre en la crianza no ha sido de gran implicación.

Cuando un bebé es pequeño su universo es su madre. Ni siquiera entiende el concepto del yo, se vive a si mismo como un ser único. El descubrimiento de la existencia propia y separada de la madre puede suponerle tensión y angustia y desencadenar que exprese su trastorno en las separaciones o en rabietas difícilmente comprensibles.

El niño explora sus límites y a la vez desea estar cerca y lejos de su madre. A los dos años muchos pequeños presentan una cierta regresión en sus comportamientos. Quieren alejarse, explorar la voluntad propia. ¿No os ha pasado nunca escuchar que el niño dice no a todas las opciones? No, no y no. No quiere nada y lo quiere todo, se enfada y llora, se apretuja contra la madre y a la vez quiere investigar. Aprender a decir no es una experiencia fascinante y no se desarrolla en pocos días. Hay que tener paciencia y respetar el proceso.

Entonces entra en juego papá. El niño ya se expresa e interactúa más. El padre va ocupando cada vez una mayor parcela en su vida emocional. Pero esto choca con este momento de alejamiento y retorno a la madre, en el que el pequeño va buscando seguridad para dar el gran salto hacia la conciencia completa de si mismo como ser independiente. Entonces el niño rechazá a papá firmemente y lo aparta. Y el padre debe aprender a ser un pilar de confianza y seguridad para su hijo, mediante el respeto y no la imposición o el enfado.

Por algún motivo el padre puede suponer una fuente adicional de conflicto si interfiere. Su papel debe ser de espera atenta y amorosa, pero nunca una presencia que se imponga y separe al niño en el momento de angustia de la madre. Como todo, pasará, y saber afrontarlo reforzará a la larga en vínculo entre padre e hijo.

Para sobrellevarlo hay algunas cosas que se pueden hacer, aunque lo más efectivo suele ser esperar a que el niño se adapte. Ponerse a la altura del niño en los momentos en los que se muestre más receptivo, no enfadarse, ser confiable, son efectivas acciones. En la práctica, proponerle juegos en los que estemos pendientes de su deseo de relacionarse o alejarse. Juegos divertidos o cuentos que construyan un universo común de experiencias enriquecedoras y cariñosas serán la base sobre la que la confianza mutua podrá crecer.

Si los padres no viven juntos y se decide que a partir de cierto momento el niño ya puede pernoctar con el padre, hay que estar preparados para entender que no desee salir de su entorno y no tener a la madre cerca. En estos casos la situación de rechazo puede suceder a cualquier edad.

La solución ideal no existe, pero si los padres son capaces de tener una relación cordial, hacer actividades comunes y retrasar la pernocta hasta que el hijo se muestre contento y receptivo será una gran ayuda.

Los papás merecen que entendamos su deseo de estar con sus hijos y su pena al sentir el rechazo, más sobre todo en el caso de parejas separadas. Pero ¿como creéis que se establecerá mejor la relación de confianza y afecto, respetando al niño o imponiéndole unas normas que le hacen estar triste?

16 de octubre de 2008

Cómo ayudar alos Niños a enfrentar el Divorcio? - Psicología Infantil - Embarazos Múltiples

Embarazos Múltiples
Psicología Infantil

Cómo ayudar a los Niños a enfrentar el Divorcio?

Una de las razones por las que se retrasa la separación de una pareja fracasada son los niños. Indudablemente, un divorcio afecta a los hijos, pero a veces mucho menos de lo que se piensa y desde luego, es mucho peor para los pequeños presenciar las riñas de sus padres.

El divorcio es una situación dolorosa y difícil de asumir para padres e hijos. A veces los adultos, absortos en sus conflictos, no dimensionan el impacto que la separación tiene en los niños. Ellos necesitan una respuesta verdadera y apropiada a su desarrollo, inquietudes y preguntas, por lo que hay que hablarles con palabras sencillas.
Según un reciente estudio, más de la mitad de las parejas que se han casado en la década de los noventa verán fracasar sus matrimonios y deberán sufrir la separación.

Si es verdad, como parece, que el número de divorcios aumenta, es evidente que también se ven involucrados en ellos un mayor número de niños. Y esa suele ser la primera preocupación para la pareja que decide romper su unión:

Debo ocultarle a mi hijo/a que nos estamos separando?
Muchas veces al niño/a no se le dice nada porque se cree no comprende. Ante esto el niño, de acuerdo a su fantasía, a los comentarios que oye, a las circunstancias que vive, a sus deseos, construye sus propias explicaciones respecto al tema. El riesgo de esto es que su producción dé cuenta de una realidad distorsionada y, a corto o largo plazo lo afecte, tanto a sí mismo como a su relación con los otros.
Las "mentiritas piadosas" que tan frecuentemente se dicen, como por ejemplo: "papá está de viaje", o "llegó cuando te habías dormido y se fue antes de que tú te levantaras", pueden engañar y proteger por poco tiempo. Tal vez luego, en el momento de decir la verdad, ese argumento pueda ser tanto o más nocivo que la realidad misma.

¿Cómo le digo a mi hijo/a que nos vamos a separar?
Ponga al tanto al niño de lo que sucede, utilizando palabras sencillas, con explicaciones cortas, sin culpabilizar a nadie, tratando de preservar su bienestar emocional.
Es imprescindible aclararle al hijo que él no es responsable de que papá y mamá se separen y que ya no vivan en la misma casa. Deje en claro que la decisión de separarse es exclusivamente de los padres, que el papá y la mamá ya no pueden vivir juntos, pero van a seguir siendo el papá y la mamá y podrán disponer de ellos en todos los aspectos que precise
Evite prometer que todo seguirá igual, ya que inevitablemente la forma de vida cambiará y el no cumplimiento de lo prometido les generará inseguridad. Aclare los cambios que el/la niño/a va a experimentar teniendo en cuenta su necesidad de sentirse seguros: "Tú vas a seguir viviendo aquí siempre o por un cierto período, el papá va a venir a visitarte, la mamá seguirá cuidándote, seguirás en el mismo colegio".

Reorganización de los roles.
¿Qué pasa con los hijos?
Sin duda que el divorcio o las separaciones son un tiempo de dolor donde es necesario reorganizar los roles familiares y realizar un fuerte ajuste personal para poder seguir funcionando.
Es indispensable entender que el divorcio es un proceso en que no terminan las relaciones familiares, sino que se modifican las de pareja, y que los vínculos afectivos con los niños deben permanecer.

Se separan como pareja, los padres siguen
Es deseable que ambos padres mantengan fuertes vínculos con el pequeño, aunque el resentimiento entre la pareja sea muy grande. Los padres dejan de ser cónyuges, pero nunca padres. En las parejas en que prima el amor a los hijos por sobre los resentimientos personales se logra una buena relación parental, es decir, ambos continúan preocupados del niño y tienen una actitud de facilitar al otro su paternidad o maternidad, porque saben que el niño los necesita. Entre los padres hay una actitud de cooperación y no de competencia.
De esta manera intentan negociar los desacuerdos pensando en el niño más que en sus derechos o beneficios. Y, por supuesto, evitan al pequeño el costo emocional de presenciar una pelea.

Fin a las peleas y a los gritos.
La única ventaja que puede tener un niño con la separación de sus padres es no tener que presenciar las peleas, pero si siguen peleando el niño estará expuesto a una enorme cantidad de ansiedad.
Es perfectamente comprensible que tenga rabia y frustración con tu ex pareja, pero recuerde que la salud mental de sus hijos es más importante, por lo cual debe poner freno y elaborar sus conflictos. Hacer catarsis con amistades y familiares, pelear si quiere, pero no con el niño presente.

No descalificar al padre o madre
Las descalificaciones del ex cónyuge constituye otro error frecuente. Por el amor que le tiene a su hijo, tener cuidado con lo que dice, tratar de no decir todo lo que piensa o siente, aunque sea verdad, porque puede ser muy destructivo no sólo para la relación con el otro padre, sino para el desarrollo del “yo” de su hijo, que en esta edad está en plena formación y, aunque le cueste creerlo, puede ser destructivo para la relación del niño consigo mismo(a).

Si puede recibir ayuda, mucho mejor
Cuando las dificultades son muchas, a veces es bueno conversar con expertos en mediación para el divorcio, a fin de buscar acuerdos que favorezcan al niño.

Reiniciar una nueva pareja

Con relación a la inclusión de parejas nuevas en la vida del niño, hay que ser siempre cauteloso, especialmente durante el primer año de separación. Los niños viven mal y con muchos celos las nuevas parejas de los padres.
Es posible que esté muy contento(a) por esta nueva relación, pero el niño no tiene por qué querer a su nueva pareja de inmediato y es normal que le tenga rabia. Dale un tiempo para elaborar la situación de separación y date un tiempo para estar seguro(a) que la nueva relación amorosa es definitiva. Sólo entonces preséntele su nueva pareja. Analice antes de tomar una decisión cómo es la relación de su nueva pareja con el pequeño. Estas precauciones hacen más fácil la aceptación de la otra persona por el niño y favorece el vínculo posterior. Los apresuramientos y las imposiciones sólo consiguen el rechazo. Darse tiempo y espacio para estar a solas con su hijo, escúchelo, juegue, hágalo sentir y saber lo mucho que lo quiere y, en lo posible, permítaselo a su otro padre.

El Divorcio y los Niños - Psicología Infantil - Embarazos Múltiples

Embarazos Múltiples
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El Divorcio y los Niños

Aunque se trate de una situación reconocida por ambos cónyuges, cuando uno de ellos dice “ no va más”, el hecho de enunciarlo, genera una crisis intensa en la que no sólo está involucrada la pareja, sino la familia entera.

Entendemos por crisis una situación que rompe con una estabilidad lograda a lo largo de los años de convivencia y que inevitablemente implica pérdida, sufrimiento emocional y cambios en la vida diaria.

Es un momento en que la soledad se hace sentir con un alto grado de intensidad y el miedo se apropia de la mente.

Las mujeres dependientes del esposo creen no saber cómo manejarse solas y en los hombres crece el temor de no saber como ordenar la vida cotidiana.

El clima se vuelve por momentos caótico y las peleas y los reproches ocupan gran parte del espacio, lo que impide pensar en el modo más conveniente de llevar a cabo la separación. Surgen sentimientos de odio y venganza en el cónyuge “dejado” y culpa en el que desea terminar.

Aunque el divorcio o la separación puede ser una solución benéfica para un matrimonio con graves problemas o alto grado de agresividad (que obviamente no puede dejar de manifestarse dentro del ámbito familiar), el proceso de separación es largo y doloroso y no termina con el mero hecho de la ida de uno de los cónyuges del hogar.

Pese a que en este momento, los padres se sienten muy preocupados por sus propios problemas, muchos de ellos son conscientes de que sus hijos son lo más importante en sus vidas y se preocupan del efecto que el divorcio tendrá en ellos.

Suele ser un tema de preocupación para los padres el efecto psicológico que el divorcio tendrá en los niños.

El tema ha sido objeto de muchos estudios en los cuales se comparó el funcionamiento psicológico promedio de los niños de familias casadas y de familias divorciadas. Estos estudios no muestran diferencias significativas sobre el desarrollo y evolución de un niño promedio de una familia divorciada y de una casada; quedando así demostrado que gran parte de los problemas que presenta un niño luego del divorcio, en realidad comienzan antes de éste.

Estos datos sugiere que muchas de las dificultades emocionales de los niños no son consecuencia del divorcio sino, más bien, el resultado de conflictos permanentes o de una crianza deficiente anterior al mismo.

Estas conclusiones sobre el desarrollo de un niño promedio de una familia divorciada son de precisión científica y deberían ser tranquilizadoras para los padres; sin embargo, las mediciones psicológicas están lejos de ser perfectas y puede ocurrir que éstas no logren una percepción adecuada de los sutiles e importantes sentimientos de confusión, dolor, añoranza e infelicidad que acompañan a la separación.

Deseamos remarcar como algo muy importante el que los padres estén alertas a las modificaciones de conducta de sus hijos, en particular a los cambios de humor y a las manifestaciones orgánicas.

Las reacciones de los niños frente al divorcio son muy diversas y varían mucho de acuerdo a la edad de los mismos :

* Los infantes y los niños menores de tres años: pese a su corta edad, logran captar la tristeza y preocupación de sus padres y tornarse irritables, llorosos, miedosos y agresivos; es posible que aparezcan trastornos del sueño y conductas regresivas.
* Entre los cuatro y los cinco años de edad: los niños suelen culparse de la infelicidad de los padres y temen ser dejados; pueden tener pesadillas y fantasías de abandono.
* Los niños de edad escolar: pueden manifestar tristeza y preocupación y presentar conductas agresivas tales como malos modales y oposición porque sí; muchos se sienten atrapados en conflictos de lealtad y no sería sorprendente que disminuya marcadamente su desempeño escolar
* Los adolescentes: ponen de manifiesto una autonomía emocional prematura, cuestionando a sus padres e intentando manejar la vida según su parecer y poniendo a prueba la autoridad de los mayores.

El Maltrato infantil - Psicología Infantil - Embarazos Multiples


Embarazos Multiples
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El Maltrato Infantil


Es una enfermedad social, internacional, presente en todos los sectores y clases sociales; producida por factores multicausales, interactuantes y de diversas intensidades y tiempos que afectan el desarrollo armónico, integro y adecuado de un menor, comprometiendo su educación y consecuentemente su desenvolvimiento escolar con disturbios que ponen en riesgo su socialbilización y por lo tanto, su conformación personal y posteriormente social y profesional.

Por lo tanto; es un problema de interés comunitario, por lo que la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad legal, moral y ética de asumir un protagonismo activo en todas sus formas, con el objeto de organizarse y hacer frente a este problema. No obstante, la responsabilidad primaria de responder al maltrato infantil radica en los organismos oficiales a nivel local de cada comunidad y en forma complementaria en otro tipo de respuestas que cada comunidad, a través de agrupaciones no gubernamentales hayan sabido organizar para hacer frente a este problema.

En la cotidiana realidad y en la mayoría de los casos, las víctimas no encuentran una respuesta adecuada en las instituciones oficiales que paradójicamente deberían brindar contención y ayuda para cortar con el ciclo de la violencia.


Todos aquellos que de un modo u otro tienen o han tenido participación en esta problemática saben de la existencia de una enorme desproporción entre las necesidades para un eficaz abordaje a esta problemática y los limitados recursos que el Estado (municipio, provincia o nación) destina a tal fin. También suele angustiar la asimetría entre la urgencia de acciones que demanda un caso y el tiempo que el Estado suele tomarse para "encontrar" la respuesta. Es habitual entonces que, ante la falta de una solución acorde a la urgencia o necesidad planteada, la ayuda llegue de parte de organizaciones no gubernamentales, de fundaciones, de profesionales independientes y aún dependientes de organismos oficiales pero que intervienen en forma particular, o peor aún, que esta ayuda no llegue nunca.


Para hacer frente a un problema tan complejo como el maltrato infantil se requiere de un compromiso presupuestario nacional, provincial y municipal acorde con la magnitud y gravedad del tema que aquí tratamos.

Un niño es maltratado o sufre abusos cuando su salud física y su seguridad o su bienestar psicológico se hallan en peligro por las acciones infligidas por sus padres o por las personas que tienen encomendado su cuidado. Puede producirse maltrato tanto por acción como por omisión y por negligencia. Se considera que hay cuatro tipos de maltrato. Maltrato físico es cualquier lesión causada al niño como consecuencia de golpes, tirones de pelo, patadas, pinchazos propinados de manera intencional por parte de un adulto. También están los daños causados por castigos inapropiados o desmesurados. Es difícil distinguir cuándo termina la imposición de la disciplina mediante castigos físicos "razonables" y cuándo comienza el abuso. Quien utiliza el castigo físico argumenta que lo hace como último recurso, cuando otras alternativas correctoras menos expeditivas (y que entrañan mayor esfuerzo por parte de los padres), como las explicaciones y otros castigos o amenazas menores han demostrado su ineficacia. No tiene intención de lesionar, sólo pretende corregir una conducta inadecuada. Pero, con la excepción del "pequeño azote a tiempo"(considerado por muchos padres como necesario, aunque pervive el debate social al respecto), que es disculpable sólo cuando el niño se muestra refractario a cualquier otra forma de corrección, el castigo físico es un atentado contra la dignidad y la autoestima del niño, y puede causarle graves daños emocionales.

PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL MALTRATO INFANTIL

Diversos historiadores coinciden en señalar que durante siglos los niños fueron criaturas muy susceptibles al abuso parental e incluso medidas más drásticas aún. Durante siglos los niños eran vistos como propiedad de los padres o del estado, por ejemplo la ley romana le adjudicaba pleno poder al padre sobre el destino de su hijo: este podía matarlos, venderlos u ofrecerlos en sacrificios.

El infanticidio era materia muy común y rutinaria en países tales como Egipto, Grecia, Roma, Arabia y China. En la edad media la situación no era mucho mejor, en muchas ciudades de Europa la pobreza era tal que los niños se convertían en un gasto oneroso para los padres, lo que motivaba a muchos de estos a abandonarlos o mutilarlos. Durante la revolución industrial, los niños de padres que provenían de estratos bajos de la sociedad, solían ser obligados a trabajar en tareas pesadas. Frecuentemente estos eran golpeados, no se les daba de comer o se les sumergía en barriles de agua fría como castigo de no trabajar con más rapidez y afán.

A finales del siglo XVIII comienzan a notarse ligeros cambios que conducen al reconocimiento de los daños psicológicos de este tipo de abuso. En 1959 se establece la declaración de los derechos del niño, y en 1989 la convención de los derechos del niño, dichas normas recogen los principios mínimos que deben ser garantizados a las personas menores de 18 años. Así la preocupación por los derechos del niño transciende la preocupación local e interno y se ha convertido en los últimos años en una preocupación internacional. En 1962 la temática del maltrato infantil comenzó a ser estudiado de una manera sistemática, en este año Kempe y colaboradores delinearon las características clínicas y las repercusiones de lo que ellos llamaron "el síndrome del niño maltratado". Es aquí cuando realmente se inicia la investigación rigurosa de uno de los tipos de abuso más repulsivos y frecuentes que se da dentro del seno del hogar.

En nuestro país el maltrato infantil constituye un tema de interés creciente, lo que ha motivado el surgimiento de diversas iniciativas en ámbitos diversos, que incluyen aspectos legales, sociales, médicos - asistenciales y psicológicos entre otros. Actualmente es muy difícil tener datos de la prevalecía del maltrato infantil, ya que solo se llegan a conocer datos parciales de casos que llegan a los hospitales y al juzgado de menores, los cuales por lo general, son de extremo gravedad.

Dimensión del Problema

El maltrato infantil es un problema escondido en muchos países, debido a que no se cuenta con datos ya que el tema está cargado de vergüenza y negación. No obstante, el maltrato infantil es un problema en los países tanto desarrollados como en desarrollo.

Son muchas las razones que inducen a creer que el maltrato y descuido de menores se tornará todavía más común a medida que los países hacen la transición de economías reglamentadas a economías de mercado más abiertas y con menos estructuras para el bienestar social. Debido a que el crecimiento urbano recarga los servicios médicos y sociales ; debido a que las mujeres ingresan al mercado de trabajo cada vez en mayor número ; y debido a que por diversas causas más familias se ven desplazadas se sus hogares y su entorno cultural.

Este problema se presenta a lo ancho y largo de nuestro país, cualquier niño sin discriminación de edad, sexo o condición socioeconómica puede ser víctima de maltrato infantil en cualquiera de sus formas.


En nuestro país no se registran estadísticas ni estimaciones confiables sobre las diversas formas de violencia doméstica hacia los niños y adolescentes, por lo que nuestra realidad actual no nos permite manejar datos cuantitativos representativos sobre el maltrato físico o el abuso sexual.

Las estadísticas mundiales revelan que más del 60% de los niños que sufren maltrato pertenecen a la edad escolar, a pesar de ello sólo entre el 5 y el 15% de los casos denunciados provienen de maestros, profesores o docentes del sistema educativo en general.


En el ámbito escolar en particular los obstáculos que impiden la denuncia incluyen entre otros: falta de información suficiente para saber como detectar y denunciar casos de maltrato; temor a las posibles ramificaciones legales que pueda traer aparejada la denuncia o a las consecuencias.

Caracterizaciones del Maltrato infantil

Un grupo importante de padres que maltrata o abusa de sus hijos han padecido en su infancia falta de afecto y maltrato. Esto suele asociarse a una insuficiente maduración psicológica para asumir el rol de crianza, inseguridad y perspectivas o expectativas que no se ajustan a lo que es de esperar en cada etapa evolutiva de sus hijos. Como señala Kempe, estas características psicológicas en sus padres, son un importante potencial de maltrato. De tal forma que cualquier pequeño hecho de la vida cotidiana, todo comportamiento del niño que se considere irritante, si encuentra a su progenitor en situación de crisis, con escasas defensas anímicas y con dificultades para requerir apoyo externo, pueden desatar la violencia.


Resumiendo, los factores que estos autores relacionan con el maltrato son:

1. La repetición de una generación a otra de una pauta de hechos violentos, negligencia o privación física o emocional por parte de sus padres.

2. El niño es considerado indigno de ser amado o es desagradable, en tanto las percepciones que los padres tienen de sus hijos no se adecuan a la realidad que los niños son, además, consideran que el castigo físico es un método apropiado para "corregirlos" y llevarlos a un punto mas cercano a sus expectativas.

3. Es más probable que los malos tratos tengan lugar en momentos de crisis. Esto se asocia con el hecho de que muchos padres maltratantes tienen escasa capacidad de adaptarse a la vida adulta.

4. En el momento conflictivo no hay líneas de comunicación con las fuentes externas de las que podrían recibir apoyo. En general estos padres tienen dificultades para pedir ayuda a otras personas. Tienden a aislarse y carecen de amigos o personas de confianza

Causas y Efectos del Menor Maltratado

Causas

1. Se presenta cuando el agresor en su infancia fue agredido por sus padres o tutores, de la misma forma que lo hace ahora con sus hijos, en donde estos pueden llegar a convertirse en adultos sin afecto.

2. Incapacidad materna y/o paterna para asumir la educación y responsabilidad de los hijos.

3. Por problemas de salud en los primeros años de vida del menor.

4. Por alcoholismo y/o drogadicción en los padres.

5. Por desempleo.

6. Desintegración familiar y falta de comunicación.

7. Familias extensas o numerosas.

8. Por lo general la agresión hacia los menores es por parte de la madre debido a que pasa mayor tiempo con estos.

9. Embarazos no deseados.

Efectos

1. Además de lesiones, cicatrices de diferentes épocas que han tornado al niño temeroso y suspicaz, encontramos una dificultad para establecer relaciones interpersonales profundas y estables.

2. Los sentimientos de estima personal no se desarrollan adecuadamente toda vez que se acepta el maltrato como algo que se merece por sus incapacidades.

3. Ante el maltrato los niños pueden responder con un comportamiento pasivos de aceptación, se les observa tristes y sumisos, o con un comportamiento rebelde y agresivo, esta agresividad suele dirigirse a otros niños.

4. A nivel intelectual estos niños suelen presentar un retardo en su desarrollo y dificultades en el aprendizaje, esto es resultado de una pobre estimulación o desinterés de los padres en la educación de su hijo y, en parte, por temor del niño maltratado frente a las consecuencias de un nuevo posible error o fracaso.

TIPOS DE MALTRATO

Existen diferentes tipos de maltrato, definidos de múltiples formas, nosotros hemos seleccionado los siguientes:

Maltrato físico


Se define como maltrato físico a cualquier lesión física infringida al niño/a
(hematomas, quemaduras, fracturas, u otras lesiones) mediante pinchazos, mordeduras, golpes, tirones de pelo, torceduras, quemaduras, puntapiés u otros medios con que se lastime el niño.


En la definición del maltrato infantil es necesario recalcar el carácter intencional, nunca accidental, del daño o de los actos de omisión llevadas a cabo por los responsables del cuidado del niño/a, con el propósito de lastimarlo o injuriarlo.

Aunque el padre o adulto a cargo puede no tener la intención de lastimar al niño, también se interpreta como maltrato a la aparición de cualquier lesión física arriba señalada que se produzca por el empleo de algún tipo de castigo inapropiado para la edad del niño/a.

A diferencia del maltrato físico el castigo físico se define como el empleo de la fuerza física con intención de causar dolor, sin lesionar, con el propósito de corregir o controlar una conducta. No siempre es sencillo saber cuando termina el "disciplinamiento" y comienza el abuso. En contraposición con el maltrato físico, el castigo corporal es una práctica muy difundida y socialmente aceptada. A pesar de ello, constituye una violación de los derechos fundamentales como personas, es un atentado contra su dignidad y autoestima, es una práctica peligrosa porque puede causar daños graves a los niños y constituye siempre una forma de abuso psicológico que puede generar estrés y depresiones. Los niños que sufren este tipo de castigo tienden a reproducir comportamientos antisociales y a convertirse en adultos violentos.

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cientos de miles de niños han recibido abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional, que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas Adheridas emocionales ocultas pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento inmediato es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico.

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