30 de noviembre de 2007

LA AMNIOCENTESIS

LA AMNIOCENTESIS

La amniocentesis es una prueba prenatal común en la cual se extrae una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para analizarla. Se practicó por primera vez en 1882 para eliminar el exceso de líquido amniótico y desde hace mucho tiempo se utiliza en la etapa final del embarazo para detectar la presencia de anemia en bebés con intolerancia de Rh y para determinar si los pulmones del feto han madurado lo suficiente para el parto. En la actualidad, la amniocentesis se utiliza con frecuencia durante el segundo trimestre de embarazo (por lo general entre 15 y 18 semanas después del último período menstrual de la mujer) para diagnosticar, o con mucha mayor frecuencia descartar la presencia de ciertos defectos congénitos. La amniocentesis es la prueba prenatal más comúnmente utilizada para diagnosticar los defectos congénitos cromosómicos y genéticos. Existe otra prueba prenatal, conocida como la muestra del villus coriónico (CVS), que permite diagnosticar la mayoría de los defectos congénitos que se detectan mediante la amniocentesis, aunque no todos. La prueba de CVS se practica en una etapa anterior a la amniocentesis (generalmente entre las semanas 10 y 12 del embarazo), pero parece conllevar un riesgo algo mayor de aborto espontáneo y de otras complicaciones. Varios estudios sugieren también que la prueba de CVS puede conllevar un riesgo mínimo de que se produzcan defectos congénitos en los dedos de la mano y del pie.

¿A quién se le da la opción de hacerse la amniocentesis?
La opción de hacerse una amniocentesis no se ofrece normalmente a todas las mujeres embarazadas, porque conlleva un pequeño riesgo de aborto espontáneo. Por lo general, se ofrece cuando existe un mayor riesgo de que el futuro bebé sufra defectos congénitos genéticos o cromosómicos, o ciertas malformaciones.La amniocentesis puede recomendarse en base a los siguientes factores:
La edad de la madre. El riesgo de tener hijos con ciertos defectos congénitos cromosómicos aumenta con la edad de la mujer. La mayoría de los médicos recomienda la realización de pruebas prenatales para detectar trastornos cromosómicos si la mujer tendrá 35 años de edad o más en el momento del parto. El trastorno más común es el síndrome de Down, una serie de anomalías físicas y mentales causadas por la presencia de un cromosoma de más. Aproximadamente uno de cada 1.250 niños cuyas madres tienen entre 20 y 30 años nacen con síndrome de Down. Esta cifra se incrementa a uno de cada 400 niños cuando la madre tiene 35 años de edad y a uno de cada 100 niños cuando alcanza los 40 años.
Un hijo o embarazo anterior con un defecto congénito. Cuando una pareja ya ha tenido un hijo (o un embarazo) en que se ha diagnosticado una anomalía cromosómica, un defecto congénito genético o un defecto del tubo neural (ver más abajo), puede recomendársele la realización de pruebas prenatales durante los embarazos subsiguientes.
Resultados de las pruebas de diagnóstico. Es cada vez más común realizar pruebas de diagnóstico a mujeres embarazadas mediante análisis de sangre para detectar la presencia de alfa fetoproteína (AFP) y otras sustancias. Una alta concentración de AFP sugiere la presencia de un defecto del tubo neural en el feto (malformación de la médula espinal o del cerebro, como espina bífida o anencefalia). Una concentración baja de AFP y variaciones en las demás sustancias sugieren la presencia de una anomalía cromosómica. La amniocentesis sirve para detectar los defectos del tubo neural midiendo la concentración de AFP en el líquido amniótico y permite diagnosticar la mayoría de las anomalías cromosómicas.
Otros antecedentes familiares. Aun cuando una pareja no haya tenido un hijo afectado anteriormente, también suele recomendarse la realización de pruebas prenatales cuando la historia clínica de la familia indica que los hijos se exponen a un mayor riesgo de heredar un trastorno genético. Es posible diagnosticar casi todos los defectos cromosómicos antes del nacimiento, pero no así los defectos genéticos.

¿Cuándo se practica la amniocentesis?
Por lo general, la amniocentesis se practica en el segundo trimestre. Algunos centros médicos realizan una amniocentesis temprana, entre las 11 y las 14 semanas posteriores al último período menstrual de la mujer. No obstante, la amniocentesis temprana se considera experimental y varios estudios recientes apuntan a la posibilidad de que conlleve más riesgos que la amniocentesis realizada en el segundo trimestre (ver más abajo).
También hay varias razones por las que la amniocentesis resulta útil durante el tercer trimestre del embarazo. Además de determinar si los pulmones del feto están lo suficientemente desarrollados como para poder inducir un parto anticipado en aquellos casos en que sea necesario, la amniocentesis permite diagnosticar infecciones uterinas y puede convenir cuando las membranas de la mujer se desgarran prematuramente. La prueba también permite determinar la gravedad de la anemia fetal en bebés con intolerancia de Rh y así ayudar al médico a determinar si el feto necesitará transfusiones de sangre para sobrevivir.

¿Cómo se practica una amniocentesis?
La amniocentesis se realiza introduciendo una aguja delgada y hueca en el útero para extraer una muestra del líquido amniótico que rodea al bebé. Durante el procedimiento, la mujer embarazada está acostada en una mesa. Se le desinfecta el abdomen con una solución de yodo, y el médico, guiado por ultrasonido, introduce una aguja delgada que penetra el abdomen y el útero para entrar en el saco amniótico. Luego, extrae entre una y dos cucharadas (15 a 30 ml) de líquido y retira la aguja. Luego de extraer la muestra, el médico comprueba mediante ultrasonido que los latidos del corazón del feto sean normales. Todo el procedimiento concluye en breves minutos.
Algunas mujeres afirman que la amniocentesis no duele en absoluto. Otras sienten calambres cuando la aguja penetra en el útero o presión durante los pocos minutos en que se extrae la muestra. Entre el uno y el dos por ciento de las mujeres experimenta calambres, pérdidas leves de sangre o pérdida de líquido amniótico después del procedimiento. La mayoría de los médicos recomienda a la paciente descansar durante varias horas después de una amniocentesis y evitar el esfuerzo físico, como levantar peso y permanecer de pie mucho tiempo.¿Qué ocurre después de que se extrae el líquido? El líquido amniótico contiene células vivas del feto. Después de extraerse una muestra del líquido, las células se cultivan en el laboratorio durante una o dos semanas. Luego, se someten a pruebas para detectar anomalías cromosómicas y diferentes defectos congénitos genéticos. Por lo general, los resultados de estas pruebas se obtienen en un plazo de unas tres semanas.
Como es posible medir la concentración de alfa fetoproteína directamente sin esperar a que las células crezcan, los resultados de dicha prueba pueden obtenerse en un plazo de pocos días.

¿Es segura la amniocentesis?
Millones de mujeres se han realizado diagnósticos prenatales mediante amniocentesis. En 1976, tras un exhaustivo estudio, los Institutos Nacionales de Salud indicaron que las amniocentesis realizadas con fines de diagnóstico prenatal durante el segundo trimestre eran seguras. Sin embargo, la amniocentesis conlleva un riesgo mínimo de aborto espontáneo. Según los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), el índice de abortos espontáneos se ubica entre uno de cada 400 y uno de cada 200 procedimientos. El procedimiento también conlleva un riesgo mínimo de infecciones uterinas.Los estudios sugieren que el riesgo de aborto espontáneo después de una amniocentesis realizada en el primer trimestre puede llegar a ser tres veces mayor que el riesgo de una amniocentesis realizada en el segundo trimestre. En un estudio realizado en Canadá en 1998 se detectó un riesgo de aborto espontáneo del 2,6 por ciento después de una amniocentesis temprana, comparado con el 0,8 por ciento de las amniocentesis realizadas en el segundo trimestre. El estudio también reveló un sorprendente aumento en el riesgo de pie torcido después de la amniocentesis temprana. El riesgo de pie torcido aumentó por diez después de una amniocentesis temprana (1,3 por ciento frente al 0,1 por ciento, es decir 1 de cada 1.000, después de una amniocentesis realizada en el segundo trimestre). La incidencia de pie torcido después de las amniocentesis realizadas en el segundo trimestre no difiere de la observada en la totalidad de los bebés estadounidenses. En base a este y otros estudios, los médicos están reevaluando el papel de la amniocentesis temprana y muchos consideran que si es necesario realizar pruebas prenatales en el primer trimestre, la muestra del villus coriónico parece ser más segura que la amniocentesis temprana.
El riesgo de pérdida del embarazo después de la amniocentesis es inferior cuando el médico que realiza el procedimiento cuenta con amplia experiencia. Los médicos más expertos suelen trabajar en los centros médicos más importantes. Los profesionales de la salud y los consejeros especialistas en genética pueden referir a las mujeres embarazadas a médicos que cuenten con amplia experiencia.
Cuando una amniocentesis produce resultados normales, ¿significa que el bebé será sano?Más del 95 por ciento de las mujeres de alto riesgo que se someten a una prueba de diagnóstico prenatal recibe la buena noticia de que su bebé no presenta los trastornos por los que se realizó la prueba. Sin embargo, no existe una prueba prenatal que pueda garantizar que un bebé será sano, ya que sólo es posible diagnosticar ciertos defectos congénitos antes del parto. Unos tres o cuatro de cada 100 niños nacen con algún defecto.
La precisión de la amniocentesis en el diagnóstico de anomalías cromosómicas es altísima: entre el 99,4 y el 100 por ciento.

¿Pueden los médicos tratar los defectos congénitos diagnosticados con la amniocentesis?

En la actualidad, es posible diagnosticar muchos más defectos congénitos de los que se pueden tratar antes del nacimiento. Sin embargo, gracias a los avances de la terapia prenatal, ahora es posible tratar algunos de ellos antes de que nazca el bebé. Por ejemplo, la amniocentesis permite diagnosticar la dependencia de la biotina y la acidemia metilmalónica (MMA), dos trastornos bioquímicos hereditarios sumamente graves que pueden ser tratados dentro del útero, lo cual hace posible el nacimiento de bebés sanos. Cuando el feto presenta una condición para la cual no existe aún un tratamiento prenatal, el diagnóstico prenatal permite a los padres prepararse emocionalmente para el nacimiento y planificar el parto con su médico. Los padres pueden considerar sus opciones con consejeros especialistas en genética y con sus médicos.

¿Quiénes deben realizarse una amniocentesis?

Someterse o no a una prueba de diagnóstico prenatal es una cuestión que deben decidir los futuros padres en conjunto con los médicos. Los consejeros especialistas en genética, los médicos y los orientadores en religión y ética pueden brindar gran ayuda a los padres que deben decidir si conviene o no un diagnóstico prenatal y otras cuestiones de planificación familiar. Las parejas que han de escoger entre la prueba de CVS y una amniocentesis deben considerar muchos factores, como la experiencia y los conocimientos técnicos disponibles, los antecedentes médicos de la mujer, sus preferencias y la condición que se investiga. A excepción de los defectos del tubo neural, que no se pueden diagnosticar mediante la prueba de CVS, tanto ésta como la amniocentesis sirven para diagnosticar los mismos defectos. Sin embargo, difieren en el riesgo que conllevan, el momento en que conviene realizarlas, su fiabilidad y el tiempo que se tarda en obtener los resultados.
Algunas pruebas diagnósticas como la prueba de CVS se realizan al comienzo del embarazo, por lo que es necesario hablar detenidamente sobre las mismas y planificarlas cuidadosamente. Ésta es sólo una de las tantas razones por las que se recomienda enfáticamente a todas las mujeres recibir atención prenatal desde un principio, comenzando por una visita al médico aun antes de quedar embarazada.

¿Existen maneras de reducir el riesgo de que un bebé nazca con defectos congénitos?

Hay varias medidas básicas que toda mujer puede tomar para aumentar la probabilidad de tener un embarazo saludable y un niño sano:
Planificar su embarazo consultando a su médico antes de concebir.
Tomar diariamente una multivitamina con 400 microgramos de la vitamina B conocida como del ácido fólico antes y durante la primera etapa del embarazo para ayudar a prevenir ciertos defectos congénitos relacionados con el cerebro y la médula espinal.
Obtener cuidados médicos prenatales desde el comienzo y en forma regular.
Llevar una dieta variada y nutritiva que incluya alimentos fortificados con ácido fólico y alimentos ricos en folato, la forma natural del ácido fólico que se encuentra en los alimentos. Muchos productos derivados de granos, como la harina, el arroz, las pastas, el pan y los cereales, están fortificados con ácido fólico. Entre los alimentos ricos en folato se encuentran las verduras de hojas verdes, las legumbres, las naranjas y el jugo de naranja.
Tener un peso sano antes de la concepción (ni muy alto ni muy bajo) y aumentar la cantidad de peso recomendada durante el embarazo (de 25 a 35 libras en el caso de mujeres que comienzan el embarazo con un peso normal).
No consumir bebidas alcohólicas durante el embarazo.
No fumar durante el embarazo y evitar el humo producido por los demás.
No utilizar ningún medicamento, ni siquiera los de venta libre o a base de hierbas, a menos que hayan sido indicados por un profesional que sabe de su embarazo.
No consumir carne poco cocida ni cambiar la arena higiénica del gato. Esto puede causar una infección parásita denominada toxoplasmosis que puede provocar defectos congénitos en el bebé.
No comer el pez espada, tiburón, carita (king mackerel) y blanquillo (tile fish). Estos pescados pueden tener niveles altos de mercurio. Si usted está embarazada, usted puede comer una cantidad limitada de pescados con pequeñas cantidades de mercurio, tales como los camarones, el salmón, bacalao, bagre y atún "light" enlatado. Pero no debe comer más de 6 onzas por semana del atún blanco (albacora). Evite también comer cualquier pescado que sea producto de la pesca deportiva sin comprobar si es seguro con su departamento de salud local.

EL BAJO PESO AL NACER



EL BAJO PESO AL NACER


El Bajo Peso al NacerCada año uno de cada 14 bebés nace con bajo peso en los EE.UU. Esta condición es uno de los factores responsables del 60 por ciento de las muertes en lactantes. Los bebés que nacen con peso bajo suelen tener serios problemas de salud durante sus primeros meses de vida y es mayor el riesgo de que sufran discapacidades con efectos de duración prolongada.
Los avances en la atención médica neonatal han reducido considerablemente la tasa de mortalidad asociada con el bajo peso y las discapacidades de los bebés que sobreviven a esta condición. Sin embargo, un pequeño porcentaje de los bebés nacidos con bajo peso sufre todavía problemas de salud, tales como retraso mental, parálisis cerebral y mal funcionamiento de los pulmones, la vista y el oído.

¿Qué es el bajo peso al nacer?
Se dice que un bebé nace con bajo peso si al momento del parto pesa menos de 5 libras, 8 onzas (2,5 kg). Si pesa menos de 3 libras (1,5 kg) se lo considera de muy bajo peso al nacer.
Hay dos categorías:
Los bebés nacidos antes de término (también llamados prematuros), es decir aquellos que nacen antes de la semana 37 del embarazo. Más del 60 por ciento de los bebés nacidos con peso bajo son prematuros. Cuanto antes nace un bebé, menos pesa y mayor es el riesgo de que tenga problemas de salud.
Los bebés pequeños para su edad (“pequeños para su edad de gestación” o con un “retraso en su crecimiento”) son los que han cumplido el plazo de gestación pero pesan menos de lo normal. Esta condición es el resultado, al menos en parte, de una desaceleración o interrupción temporal del crecimiento en el útero materno.
Algunos bebés son prematuros y tienen además un retraso en su crecimiento, por lo que corren el riesgo de experimentar muchos problemas vinculados con el bajo peso al nacer.

¿Qué causa el bajo peso al nacer?
Conocemos algunas pero no todas las razones por las que los bebés son demasiados pequeños al nacer, o nacen prematuramente, o ambas cosas. Los defectos fetales resultantes de enfermedades hereditarias o de factores ambientales pueden limitar el desarrollo normal. Los bebés de un embarazo múltiple (mellizos, trillizos, etc.) suelen nacer con bajo peso, incluso si nacen en término. Si la placenta no es normal, es probable que el feto no crezca como debería.
Los problemas médicos de la madre influyen en el bajo peso de su bebé, especialmente si sufre de alta presión arterial, diabetes, infecciones o problemas de corazón, riñones o pulmones. Si el útero o cuello de la madre es anormal, es mayor el riesgo de bajo peso en el bebé. Sin embargo, poco sabemos todavía sobre las causas del trabajo de parto prematuro que habitualmente deviene en un bebé de bajo peso.
La conducta de la madre —antes y durante el embarazo— puede afectar el peso de su bebé. Toda mujer embarazada debería:
Realizarse un control médico antes de quedar embarazada.
Consumir 400 microgramos por día de ácido fólico de la vitamina B (la cantidad habitual que encontramos en las multivitaminas) antes de quedar embarazada y durante los primeros meses de gestación.
Recibir atención prenatal temprana y frecuente.
Comer una dieta equilibrada. Dado que el feto se alimenta de lo que come la madre, puede tener problemas si la alimentación no es adecuada.
Aumentar de peso en forma suficiente. Los profesionales de la salud recomiendan que una mujer de peso normal debe aumentar entre 25 y 35 libras (11 y 16 kg) durante el embarazo.
Dejar de fumar. Las mujeres fumadoras tienen, en promedio, bebés de menor peso que las no fumadoras, y la exposición al humo de otros fumadores también puede reducir el peso del bebé al nacer.
Dejar de tomar alcohol y/o utilizar drogas ilegales, o medicamentos con receta (incluyendo los preparados de hierbas) no prescritos por el médico que conoce la existencia del embarazo. El uso de drogas y de alcohol limita el crecimiento fetal y puede provocar defectos de nacimiento.
Algunos factores socioeconómicos como los bajos ingresos y la falta de educación también están relacionados con un mayor riesgo de que el bebé nazca con bajo peso, aunque se desconocen todavía las razones que explican esta situación. Las mujeres de menos de 17 años o de más de 35, las mujeres solteras y las que han tenido un nacimiento prematuro con anterioridad corren un mayor riesgo de tener un bebé de bajo peso. Es probable que las adolescentes no tengan buenos hábitos con respecto a la salud. A su vez, las mujeres que sufren un excesivo nivel de estrés y las víctimas de la violencia familiar u otras formas de abuso pueden correr mayores riesgos de tener un bebé de bajo peso.

¿Es posible prevenir el bajo peso al nacer?
La manera más eficaz de prevenirlo es la consulta al médico antes del embarazo y, una vez embarazada, la atención prenatal temprana y frecuente. La consulta previa al embarazo es crucial para las mujeres con trastornos crónicos, como diabetes y alta presión. Un buen control de estos trastornos, con anterioridad al embarazo, reduce el riesgo de complicaciones durante el embarazo. También es beneficioso que se les informe lo antes posible sobre las condiciones de una buena nutrición y la importancia de evitar factores de riesgo, como el cigarrillo, el alcohol y los medicamentos sin receta.
Un estudio reciente sugiere que consumir la cantidad recomendada de ácido fólico durante el embarazo puede reducir el riesgo de tener un bebé prematuro y de bajo peso.
Cuando una mujer recibe atención prenatal adecuada, es posible identificar los problemas en una etapa temprana y utilizar el tratamiento recomendado para reducir el riesgo del bajo peso del bebé al nacer.

¿Cuáles son los efectos del bajo peso al nacer?
En comparación con los bebés de peso normal, los recién nacidos de bajo peso son más proclives a los problemas médicos y las complicaciones del desarrollo. Un bebé prematuro y de bajo peso tiene más posibilidades de padecer problemas respiratorios. Alrededor de 40.000 bebés por año—en su mayoría nacidos antes de la semana 34 de gestación—sufren el síndrome de dificultad respiratoria o SDR, una de las principales causas de muerte y discapacidad entre los bebés prematuros. A estos bebés les falta un compuesto químico natural llamado surfactante que impide que se cierren los pequeños sacos de aire de los pulmones. La sangre no recibe suficiente oxígeno o no puede desprenderse de suficiente dióxido de carbono. A partir de la aplicación de un tratamiento con surfactante en 1990, las muertes por SDR se han reducido en más del 60 por ciento. El 25 por ciento de los bebés de muy bajo peso al nacer sufre hemorragias cerebrales que pueden causar daños serios o incluso la muerte. Los recién nacidos que sobreviven suelen tener después problemas de aprendizaje o de conducta. Cuando todo indica que una mujer habrá de tener un parto prematuro, el tratamiento con drogas llamadas corticosteroides ayuda a reducir la incidencia de las hemorragias cerebrales en un 70 por ciento y el SDR en un 50 por ciento.
Los bebés prematuros pueden tener problemas cardíacos graves. Antes del nacimiento, una arteria grande llamada ductus arteriosus permite que la sangre se desvíe y no pase por los pulmones del bebé, que aún no funcionan. En los bebés prematuros, la arteria puede no cerrarse debidamente después del parto y provocar insuficiencia cardíaca.
Algunos prematuros tienen enterocolitis necrotizante, una inflamación potencialmente mortal del intestino cuyas causas todavía no se conocen bien. A su vez, la retinopatía resultante de un parto prematuro, que es un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de los ojos, puede provocar problemas de vista o incluso ceguera.
Algunos bebés de peso bajo padecen un desequilibrio en la cantidad de sales o de agua, o bajo contenido de azúcar en sangre (hipogleucemia), y estos trastornos pueden provocar daños cerebrales. Los bebés prematuros son más proclives a desarrollar ictericia porque el hígado todavía no está listo para funcionar debidamente. Y la ictericia severa puede provocar también daños cerebrales.
Un bebé prematuro puede ser anémico (no tener suficientes glóbulos rojos). Normalmente el feto almacena hierro durante los últimos meses de la gestación y lo utiliza después del nacimiento para producir glóbulos rojos. Es muy probable que los bebés prematuros no hayan tenido suficiente tiempo para acumular hierro.
También es posible que los bebés de bajo peso no tengan suficientes grasas para mantener una temperatura corporal normal, y la baja temperatura puede producir cambios químicos en la sangre y un crecimiento más lento.

¿Cómo se tratan los problemas derivados del bajo peso al nacer?
El uso de equipos especiales en las unidades de cuidados intensivos neonatológicos y de surfactante ayuda a mantener con vida a bebés prematuros que, de otro modo, no sobrevivirían. Los bebés con problemas respiratorios pueden necesitar oxígeno adicional y asistencia mecánica para mantener expandidos sus pulmones. A veces, el médico inserta un pequeño tubo de aire a través de la nariz o la boca del bebé hasta llegar a la tráquea. Este tubo ayuda al bebé a respirar, pero no respira por él. El surfactante que por el tubo llega hasta la tráquea va directamente a los pulmones y facilita la respiración del recién nacido.
Algunos bebés necesitan la asistencia temporaria de un respirador artificial. También se les puede tratar con un gas llamado óxido nítrico que mejora la respiración ayudando a dilatar los vasos sanguíneos de los pulmones. Durante el tratamiento de los problemas respiratorios, los niveles de oxígeno del bebé deben controlarse cuidadosamente porque los altos niveles de oxígeno pueden provocar retinopatía en los bebés prematuros. En lugar de un respirador artificial, también puede utilizarse un OMEC (oxigenador de membrana extracorpóreo) que es una máquina que provee oxígeno a la sangre evitando pasar por el corazón y los pulmones mientras éstos se recuperan.
Los médicos no han podido solucionar todavía las hemorragias cerebrales características de los bebés muy prematuros, pero pueden tratar algunos de sus efectos secundarios y reducir el riesgo y la extensión del daño cerebral. Pueden examinar el cerebro recurriendo a los procedimientos de ultrasonido, imagen de resonancia magnética (IRM) o la tomografía axial computarizada. Si los espacios llenos de líquido (ventrículos) se expanden rápidamente, los cirujanos pueden insertar un tubo en el cerebro para drenar el líquido y reducir el riesgo de daño cerebral. En los casos más leves, generalmente se utilizan drogas para reducir la acumulación de líquido.
Cuando el ductus arteriosus del bebé no se cierra, se le puede tratar con oxígeno y con una droga que ayuda a que esta arteria se cierre. En ocasiones, puede resultar necesaria una intervención quirúrgica.
La enterocolitis necrotizante se trata con antibióticos y líquidos endovenosos. Los sectores dañados del intestino pueden requerir una extirpación quirúrgica.
Los bebés con bajo contenido de azúcar en la sangre reciben glucosa a través de un tubo intravenoso. Cuando comienzan a recuperarse, pueden alimentarse con leche materna por medio de un tubo colocado en el estómago. Los bebés con desequilibrios de agua o sal reciben líquidos especiales por vía oral o endovenosa.
Los bebés con ictericia pueden tratarse con luces azules especiales mediante un proceso llamado fototerapia. Los anémicos pueden tratarse con suplementos nutricionales de hierro, con nuevas drogas que aumentan la producción de glóbulos rojos o, en casos extremos, con una transfusión de sangre. Los que sufren baja temperatura corporal son mantenidos en camas abiertas con calefactores o en incubadoras cerradas para regular la temperatura del cuerpo.

¿Qué investigaciones se están realizando?
March of Dimes presta su apoyo a muchas áreas de investigación relacionadas con el bajo peso al nacer y sus consecuencias. Por ejemplo, algunos investigadores están procurando un tratamiento con surfactante más eficaz para evitar la muerte o las enfermedades pulmonares de largo plazo en los bebés prematuros con SDR. Alrededor del 20 por ciento de los bebés no responde a los tratamientos con surfactante. Uno de los becarios está estudiando las proteínas del surfactante natural con el propósito de desarrollar un tratamiento capaz de salvar más vidas. Otros están buscando mejores métodos para prevenir y tratar otras complicaciones de los nacimientos prematuros, como el daño a los ojos e intestinos. Hay quienes se han propuesto conocer en profundidad las causas del trabajo de parto prematuro y el retraso en el crecimiento fetal con la intención de desarrollar nuevos tratamientos para evitar el bajo peso al nacer.

28 de noviembre de 2007

Beneficios de la Lactancia Materna

Hoy en día nadie pone en duda las excelencias de la leche materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva por lo menos durante los seis primeros meses de vida del bebé, y continuarla en combinación con otros alimentos hasta los 2 ó 3 años de edad.

Todos los pediatras y Centros de Maternidad la aconsejan, reconociendo sus propiedades inmunológicas y su eficacia preventiva en el desarrollo de alergias.

Consecuentemente su práctica se extiende cada día en nuestra sociedad, aceptándose sin cuestionamientos lo que hace unos años se consideraba una extravagancia de los naturalistas.

Pero todavía queda mucho por hacer. La mayor parte de las mujeres que deciden amamantar lo abandonan a los dos o tres primeros meses y sólo unas pocas continúan más allá de los siete u ocho meses. La razón más frecuente es la falta de leche, consecuentemente se introduce la leche artificial y se termina definitivamente con la producción láctea de la madre. También influye la fatiga de la madre después de dar a luz.

Paradójicamente, hay pocos pediatras y matronas con verdadera experiencia en lactancia natural; en un gran número de casos lo que hacen es traspasar las normas de la lactancia artificial a la materna, y esto no funciona.

La madre suele sentirse sola y confusa cuando se presentan problemas, recibe muchísimos consejos contradictorios de familiares, vecinas y personas que no han experimentado lactancias prolongadas. Se ve normal el que la madre tenga poca leche y que haya que ayudar con biberones. Por esta razón, la OMS recomienda la creación de grupos de ayuda a la lactancia materna que den información y apoyo a las madres interesadas.

Y con esta intención nace hace un año en Cantabria la Asociación La Buena Leche, fundada por varias mujeres con experiencia, que ya habíamos amamantado a nuestros hijos en varias ocasiones disfrutando con ello. Nos reunimos e iniciamos la tarea gracias al impulso de dos matronas del Insalud que nos facilitaron un lugar donde reencontrarnos y nos contactaron con más mujeres interesadas en amamantar a sus hijos.

Con el nombre La Buena Leche hemos querido reflejar varias cosas, en primer lugar buen humor, también hemos querido desterrar la idea tan extendida de que la leche de una mujer no sea buena para amamantar a su hij@.

Esta afirmación se suele recibir con sentimiento de culpa, de impotencia e incluso de miedo a poner en peligro la vida del hijo. El nombre también refleja la influencia del amamantamiento en el desarrollo emocional, con buena leche queremos relacionar la lactancia materna con armonía y buen carácter, con un buen desarrollo psicoemocional del lactante y de la madre. Una madre con apoyo y bien informada suele disfrutar de la experiencia y estar más relajada al no tener que dedicar un tiempo adicional a preparar y esterilizar biberones y controlar sus dosis y horario.

Apoyo mutuo

Desde la Asociación ponemos nuestra experiencia al servicio de otras personas y nos enriquecemos con las aportaciones de otr@s. Cada quince días nos reunimos e invitamos a toda persona interesada. Es importante la asistencia de primerizas embarazadas, pues normalmente se emplea casi todo el tiempo en preparar el parto -que dura unas horas- dando por hecho que la lactancia, que dura meses, no presenta dificultades. El grupo también proporciona a las mujeres el que puedan relacionarse con otras mujeres que estén pasando por circunstancias similares e intercambiar puntos de vista, dudas, emociones, información... Es algo muy distinto de la visita de la pediatra, aquí las madres se tratan entre iguales. Además atendemos consultas por teléfono o correo.

Aparte de la ayuda particular a cada madre/hij@, tenemos el deseo de contribuir a la difusión social, que la población se familiarice con la lactancia materna, que los jóvenes y niños vean con frecuencia cómo se amamanta en parques y jardines, con naturalidad. Que las abuelas vuelvan a aconsejar la lactancia a demanda, libre de horarios, que es uno de los pilares para el éxito de la misma, que la gente no se asombre al ver lactantes de 2 ó 3 años, que los profesionales, cada vez más, favorezcan en la práctica esa lactancia... Es muy importante el apoyo ambiental de la madre, que sólo cuenta con el de su pareja.

Marisa Ramos, presidenta de La Buena Leche ha escrito el libro "La Lactancia materna: un reto personal" con el objeto de que se reparta gratuitamente a las mujeres que van a dar a luz en el Insalud.

En el breve tiempo que llevamos reuniéndonos, hemos tenido grandes satisfacciones: madres desconsoladas que han perdido la leche y la recuperan pudiendo abandonar el biberón, dudas y angustias resueltas, niños lactantes de 2 años de edad, etc.

Experiencias hermosas y gratificantes que hacen vivir la lactancia con orgullo.

MITOS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

Mitos sobre la Lactancia Materna



una madre debe tomar leche para producir leche

Realidad: una dieta saludable de verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse adecuadamente y producir leche. El calcio se puede obtener de una gran variedad de fuentes no relacionadas con los lácteos, como las verduras verdes, semillas, frutos secos y pescados como la sardina y el salmón con espina. Ningún otro mamífero toma leche para producir leche.

chupar sin el propósito de alimentarse, no tiene base científica

Realidad: las madres con experiencia en lactancia aprenden que los patrones de succión y las necesidades de cada niño varían. Aunque que las necesidades de succión de algunos niños se satisfacen primordialmente cuando comen, otros niños requieren más succión al pecho, aun cuando hayan acabado de comer hace unos minutos. Muchos niños también maman cuando tienen miedo, cuando se sienten solos o cuando algo les duele.

las madres no deben prestarse a ser el "chupón" de su hijo

Realidad: consolar y suplir las necesidades de succión al pecho es el diseño de la naturaleza para madres e hijos. Los chupones (chupetes, bobos, pepes) son un sustituto de la madre cuando ella no está. Otras razones de ofrecer el pecho para apaciguar al niño incluyen un mejor desarrollo oral y facial, la prolongación de la amenorrea, evitar la confusión de succión y estimular una producción adecuada de leche que asegure un índice más elevado de éxito de la lactancia.

la confusión tetina - pezón no existe

Realidad: la alimentación al pecho y la alimentación por biberón requieren diferentes técnicas orales y motrices. Las tetinas artificiales proveen una especie de "sobreestimulación" en la que los niños pueden fijarse y preferir al pezón, más suave. Como resultado, algunos bebés desarrollan la confusión de succión y usan técnicas no adecuadas para mamar al pecho cuando se les ha ofrecido biberón y pecho.

la lactancia frecuente puede dar lugar a la depresión postparto

Realidad: se cree que la causa de la depresión postparto es debida a las hormonas fluctuantes que se presentan después del nacimiento del niño y que puede agudizarse por la fatiga y por la falta de apoyo social. Sin embargo, se da en mujeres con problemas anteriores al embarazo.

alimentar al niño a demanda no facilita el vínculo maternal

Realidad: responder de forma sensible a las señales del niño une a la madre con su hijo de tal forma que se sincronizan, lo cual crea un vínculo mayor.

las madres que miman a sus hijos demasiado los malcrían

Realidad: Los niños a quienes se lleva en brazos a menudo lloran menos horas al día y muestran mayores rasgos de seguridad al crecer.

es importante que los demás miembros de la familia alimenten al niño para que también ellos desarrollen un vínculo

Realidad: alimentar al niño no es la única forma con la que los demás miembros de la familia pueden acercarse al niño. Cargar, acariciar, bañar y jugar con el bebé son muy importantes para su crecimiento y desarrollo, así como para su vínculo con los demás.

el hecho de que sea el niño quien dirija su alimentación (con la lactancia a demanda) tiene un efecto negativo sobre la relación de la pareja

Realidad: los padres maduros se dan cuenta de que las necesidades del recién nacido son muy intensas, pero que también disminuyen con el tiempo. De hecho, el trabajo de equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a la pareja conforme aprenden a ser padres juntos.

algunos niños son alérgicos a la leche materna

Realidad: la leche materna es la sustancia más natural y fisiológica que el niño puede ingerir. Si el bebé muestra señas de sensibilidad relacionadas con la alimentación, en general se deben a alguna proteína ajena que ha logrado entrar a la leche materna, y no a la leche materna en sí. Esto se remedia fácilmente eliminando el alimento ofensivo de la dieta materna durante un tiempo.

la lactancia demasiado frecuente causa obesidad cuando el niño crece

Realidad: los estudios científicos demuestran que los niños amamantados que autocontrolan sus patrones alimenticios y la cantidad que ingieren tienden a consumir la cantidad de leche adecuada para su propio cuerpo. Es la alimentación con biberón y la introducción precoz de alimentos complementarios la causa de que se vean afectados de obesidad al crecer, no la lactancia natural.

dar el pecho mientras el niño está recostado causa infecciones de oído

Realidad: dado que la leche materna es un fluido vivo y lleno de anticuerpos e inmunoglobulinas, el bebé lactante tiene menor probabilidad de desarrollar infecciones de oído, independientemente de la postura que utilice.

la Lactancia prolongada carece de valor, ya que la calidad de la leche se deteriora

Realidad: la composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades del niño conforme éste madura. Aun cuando el niño ya es capaz de recibir otro tipo de alimentos, la leche materna es su fuente primordial de nutrición durante los primeros 12 meses. Se convierte en complemento de los alimentos al segundo año de vida. Además, el sistema inmunológico del niño tarda entre dos y seis años en madurar. La leche materna continúa complementando y ayudando al sistema inmune mientras el niño la siga tomando.

ALIMENTACION DURANTE LA LACTANCIA

ALIMENTACION DURANTE LA LACTANCIA

Alimentación Durante la Lactancia

Dar el pecho ayuda a las madres a recuperar el peso previo al embarazo más fácilmente: la grasa almacenada en el cuerpo durante el embarazo se convierte en energía para producir la leche materna.

Alimentación de la madre lactante

La lactancia es un periodo en la vida de la mujer mucho más agotador que el propio embarazo, en el que las necesidades energéticas y nutritivas son muy elevadas (es necesario aportar 500 calorías extras cada día debido al gran esfuerzo metabólico que implica la producción de leche). Será necesario compensar las pérdidas nutritivas que sufre la madre mediante una alimentación adecuada, que se mantendrá mientras dure la lactancia. Esto no significa que se deba comer en exceso, sino que la dieta se adapte a sus necesidades (comer bien, no significa comer mucho). Con ello, se evitará el hecho tan común de que muchas mujeres engorden llamativamente durante esta época, casi siempre como consecuencia de hábitos alimentarios incorrectos adquiridos durante el embarazo.

Es conveniente controlar periódicamente el peso de la madre con el fin de elevar o rebajar las calorías de la dieta si éste disminuye o aumenta respectivamente. No obstante, en ningún caso se ha de iniciar en este periodo una dieta excesivamente baja en calorías (inferior a 1500 Kcal/día), ya que las demandas nutritivas son muy elevadas, y de forma natural, la madre que da el pecho emplea las reservas de grasa acumuladas durante el embarazo para la producción de leche, lo que contribuye, junto con una alimentación adecuada, a recuperar progresivamente el peso previo al embarazo. Una dieta estricta resulta totalmente desaconsejada ya que puede influir en la cantidad de leche producida, y conducir a un estado de malnutrición en la madre.

Guía para la confección de menús de la madre lactante

La alimentación deberá ser lo más variada posible para que resulte completa y equilibrada.
Las necesidades de proteínas son el doble que las de una mujer en condiciones normales. Una gran parte de las mismas deberán ser de origen animal; dando preferencia a las carnes poco grasas, aves, pescado blanco y azul, huevos, leche y otros derivados no excesivamente grasos.

Para complementar el resto de calorías de la dieta se deberá incrementar la cantidad de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (cereales pan, arroz, pastas alimenticias, patatas y legumbres) sin necesidad de variar el aporte de grasas (aceites, mantequilla..., ricos en ácidos grasos esenciales, vitamina E).
Ciertas vitaminas también se necesitan en mayor cantidad; especialmente la A, D, E, C, B1, B2 y ácido fólico. Por todo ello, además de tomar alimentos como carnes, lácteos, etc., ricos en vitaminas B1 y B2, es imprescindible un consumo muy amplio de verduras y frutas, puesto que aportan beta-carotenos (precursor de la vitamina A en nuestro cuerpo), ácido fólico y vitamina C. Se recomienda consumir una ensalada cada día y fruta fresca, al menos una de ellas rica en vitamina C cítricos, melón, frutas tropicales, fresas..., además de otras verduras cocidas en combinación con primeros platos o como guarnición de los segundos, para cubrir el aporte de dichas vitaminas y parte de la fibra necesaria para la madre.

Como los lácteos son la principal fuente de calcio, y este mineral es componente indispensable de la leche materna y necesario para evitar la desmineralización de la madre, se deberán tomar al menos ¾ de litro de leche cada día, o bien ½ litro de leche y otros lácteos (yogures, cuajada, quesos poco maduros o fermentados, postres lácteos, purés y cremas elaborados con leche, queso fresco en ensaladas, bechamel, etc.). La leche utilizada en la preparación de platos será preferiblemente desnatada para no excedernos en el margen de grasa de la dieta. La leche del desayuno y merienda, puede ser entera o semidesnatada, por su aporte de vitaminas A y D.

Asegurar un buen aporte de líquidos: zumos, infusiones y sobre todo agua, ya que la leche materna contiene un 85 - 90% de agua que se debe reponer. Es conveniente, cuando se va a dar el pecho, tener cerca un vaso de agua, ya que generalmente aparece sensación de sed.
Las bebidas alcohólicas están contraindicadas (la concentración de alcohol en la leche es la misma que la del plasma materno). No obstante, pueden tomarse con moderación si se tiene costumbre o emplearse en salsas, ya que con la cocción el alcohol se volatiliza.
Se debe moderar el consumo de bebidas excitantes (café, té, refrescos con cafeína), evitar el tabaco y diversos fármacos, ya que sus componentes también pasan a la leche.

Excluir de la dieta aquellos alimentos que den mal sabor a la leche (ajo, cebolla, rábanos, espárragos, col, coliflor, coles de Bruselas, embutidos fuertes y especias en general).
Puede ser necesaria una dieta especial en los siguientes casos: madre adolescente, vegetariana, o con determinadas enfermedades; no dude nunca en pedir consejo profesional.

LA LACTANCIA MATERNA EN CASO DE MELLIZOS

La Lactancia Materna en caso de gemelos



Hoy en día el número de nacimientos gemelares aumenta. Esto se debe en parte porque la mujer atrasa el momento de su maternidad (y a mayor edad hay más probabilidad a una doble ovulación) y por otra parte, porque los tratamientos de la fertilidad son cada vez más frecuentes. Esto implica que un mayor número de bebés nacen con menor peso y necesitan estar en la incubadora por un tiempo. Pero ¡no es en sí un motivo para prescindir de la lactancia materna!

En los años 1996 hasta 1999 hice una investigación entre los padres de gemelos. Uno de los temas estudiados fue la lactancia materna. Según los datos recogidos en una encuesta, entre un grupo de 75 madres de gemelos, el 70% se propuso darles el pecho. Sólo el 47% lo consiguió. Esta diferencia se debió en gran parte a que las madres no recibieron del personal hospitalario, la suficiente ayuda ni el apoyo moral para intentar la lactancia materna. Si la madre es primeriza y se enfrenta a opiniones negativas y avisos de no empezar con la lactancia, puesto que "no tendrá suficiente leche", es comprensible que desista. Este tipo de consejos se debe a una seria falta de información.

Es importante que comadronas, enfermeras y ginecólogos conozcan las posibilidades de la lactancia materna en caso de gemelos, que justamente beneficia tanto a estos bebés, que suelen nacer con un peso menor y disponer de menos posibilidades de disfrutar del contacto íntimo con su mamá.

¿Cómo?

La cantidad de leche depende de la demanda. A mayor demanda, como en el caso de más de un bebé, los pechos generan una mayor cantidad, aumentando por ello de tamaño. Las indicaciones para estimular la subida de leche en caso de gemelos no son distintas; la madre de gemelos debe seguir los mismos consejos. Es cierto que darles el pecho supone un gran esfuerzo físico para la madre (tendrá que alimentarse bien), pero la mayor demanda en realidad no es un problema. La mayoría de las madres de mi grupo objeto de estudio consiguió dar el pecho a sus gemelos sin recurrir al biberón, algunas incluso hasta los ocho meses.

El momento más oportuno para empezar la lactancia es nada más nacer los bebés. En este momento el reflejo de succión del bebé es muy fuerte, lo cual facilita el amamantamiento. Además, cuando el bebé mama, el cuerpo de la mujer segrega la hormona oxitocina. Esta hormona tiene una función muy especial en caso de un parto gemelar: hace que la matriz se contraiga y así se evitan las hemorragias uterinas, un riesgo algo más elevado en los partos múltiples. No siempre los bebés pueden estar con la madre. A veces necesitan permanecer en la incubadora o la madre se halla bajo los efectos de la anestesia tras una cesárea (el 50% de los partos gemelares aquí en España es por cesárea, la otra mitad por vía natural). De cualquier modo, la madre puede iniciar la lactancia materna en cuanto está con sus bebés o uno de ellos, aunque sea al día (s) siguiente (s).

Si los bebés son prematuros y no tienen aún el reflejo de succión, la madre tendrá que estimular la subida de leche con la ayuda del sacaleches.

La madre de gemelos puede seguir cualquier manual sobre la lactancia materna, sólo las siguientes pautas son específicamente para ella:

  • Debe empezar el amamantamiento de forma gradual para evitar irritaciones y grietas en los pezones (algo más frecuentes en las madres de más de un bebé). El primer día debe poner al bebé sólo unos 5 minutos; cada bebé mamá de un solo pecho, para que los pechos sean estimulados en cada toma. El día siguiente, les deja mamar 10 minutos y en el tercer día 15.
  • Al principio debe dar el pecho a cada bebé por separado. Así entenderá cuál es la forma de mamar (cada bebé tiene una manera propia de succionar). Además, los bebés recién nacidos, suelen dormirse en las tomas y la madre necesitará toda su atención para la toma. Tanto la madre como el bebé deben aprender aún el arte de mamar. Si el otro bebé ya está despierto, puede darle un chupete, de modo que no se impaciente mientras espera "su turno". En general esto no causa problemas, suele haber un bebé más paciente que otro. Y lógicamente conviene alimentar primero al bebé más "protestón".
  • Asimismo conviene regular las tomas, si la madre opta por alimentarlos a demanda, se le pasará el día con las tomas y no llegará a descansar ningún momento, lo cual es perjudicial para la cantidad de leche. Por ello lo mejor es que mantenga un esquema más o menos fijo y al mismo tiempo algo flexible: si uno de los bebés llora entre las tomas, puede darle una media toma extra.
  • La madre puede alternar los bebés en los dos senos o "reservar" un pecho para cada uno. Si designa a cada bebé un pecho, hay menos confusión: al tener un pecho vacío y otro lleno, se sabe cuál de los dos ha mamado y cuál no. Y tiene otras ventajas: si uno de los bebés tiene hongos en la boca, el otro no se contagia. Pero es posible, en caso de que los bebés tengan necesidades diferentes, siendo uno más grande que el otro, que los pechos requieran tamaños distintos.

Las posturas más frecuentes

Cuando los bebés ya maman bien, la madre puede optar por dar la toma a la vez. Esta es una ventaja, sobre todo cuando ambos están hambrientos. La mayoría de las madres opta por dar a los bebés una toma juntos y otra separados; darles el pecho es un momento de intimidad y gozo y se logra más en el contacto con un bebé solo.

Las distintas posturas

  • Para los más pequeños la madre se sienta cómodamente en la cama, el sofá o la mecedora y coloca dos cojines a ambos lados de sus brazos y otros dos sobre sus muslos. Tumba a los bebés en los cojines y los sujeta la cabecita con sus manos. Sus pies van por debajo de sus brazos en dirección a su espalda.
  • Para los más mayorcitos que ya maman sin dificultad: la madre, sentada en la mecedora o cama, coloca dos cojines debajo de sus antebrazos y otros dos en el regazo. Cada uno de los bebés descansa en el pliegue de sus codos, con las nalgas en sus manos y las piernecitas extendidas a lo largo de sus muslos. Esta posición también es muy útil cuando ambos quieren ser mecidos.
  • Esta posición es una combinación de las anteriores la madre coloca dos cojines sobre su regazo y pone uno de los bebés a su pecho en posición normal, como en el ejemplo anterior. Al otro, le pone como en el primer ejemplo, apoyando su cabecita en su mano, el cuerpecito tumbado debajo de su antebrazo y sus piernecitas extendidas en dirección a su espalda. Con el antebrazo le sujeta la espalda. Y el segundo bebé apoya su cabeza cerca del vientre del primer bebé.

El 27% de las madres de mi investigación dio el pecho durante menos de 3 meses; un 49% amamantó a sus bebés los primeros cuatro meses y un 24% más tiempo.

Y, ¿en caso de trillizos o cuatrillizos?

La lactancia materna también es posible en caso de un aún mayor número de hijos, nacidos en un solo parto. En caso de trillizos normalmente la madre necesita el refuerzo de la lactancia artificial, aunque en mi grupo objeto de estudio habían varias mujeres que sólo con la leche materna habían podido alimentar a sus trillizos durante los primeros meses.

Las madres en esta situación se enfrentan a un problema extra: casi siempre se debe empezar la lactancia con la ayuda del sacaleches, debido a la prematuridad de sus bebés. Algunos hospitales, afortunadamente, aprovechan esta leche, que es muy digerible, incluso para los prematuros y se la dan a los bebés a través de la sonda o con el biberón. Y en cuanto se presenta la posibilidad, la madre empieza a darle el pecho al bebé más fuerte. Darles el pecho a trillizos requiere fuerza de voluntad y perseverancia por parte de las madres. No obstante, las madres que lo lograron, se sentían muy contentas con la experiencia.

Si la madre lo alterna con la leche artificial, puede optar por una de estos esquemas

  • Dar seis tomas de pecho al día a los bebés, lo que significa que cada bebé toma el pecho dos veces al día.
  • Dar el pecho a dos bebés juntos durante algunas tomas, como la primera por la mañana, por ejemplo. En la siguiente, dar el pecho a un bebé sólo; en la otra, otra vez juntos y así sucesivamente. Para evitar confusiones, es necesario tomar nota de las tomas.
  • Dar el pecho a uno de los bebés durante un día y noche. Al día siguiente le toca el turno a uno de sus hermanitos. De esta forma, cada uno de los bebés toma el pecho cada tres días.

La situación para la madre de cuatrillizos es algo más complicada, pero aun así una madre de mi grupo consiguió dar exclusivamente pecho a sus bebés durante dos meses (algo sin duda admirable). Pero lo más frecuente es que la madre vaya alternando las tomas de pecho con las de biberón. Y también así cada bebé se aprovecha de la leche materna y de la intimidad con su madre, algo muy especial para el bebé, que desde su vida intrauterina tiene que compartirla con sus hermanos.

EL CALOSTRO

El Calostro

La lactancia precoz tiene entre otras muchas ventajas, la toma inmediata del calostro, un cóctel inmunológico con el que la naturaleza generosamente provee al recién nacido en su "aterrizaje".

El calostro es un ejército defensivo personalizado formado por anticuerpos, macrófagos, leucocitos, linfocitos, inmunoglobulinas y otras células defensivas de todo tipo, especialmente adaptadas al medio ambiente del bebé, es decir, a los microbios de su madre y de su entorno. No hay mejor protección para el recién nacido que la toma de "su" calostro.

La máxima concentración del calostro se da durante las primeras horas que siguen al parto, disminuyendo progresivamente a partir de entonces. A los tres días ya no se segrega calostro, sino leche.

Cuando nace el bebé, no hay gérmenes en su intestino. Sin embargo, a partir del nacimiento comenzarán a florecer por millones. La mucosa intestinal en ese primer momento es muy delicada y permeable a cualquier agente y, por lo tanto, sumamente vulnerable. Pero el calostro está especialmente diseñado por la naturaleza para proteger y estimular el crecimiento de la mucosa intestinal, y por consiguiente, preserva el organismo de la penetración vía intestinal de sustancias / microorganismos nocivos, para los que el bebé no tiene aún defensas.

El futuro del intestino y de su flora dependerá, pues, de los primeros gérmenes colonizadores, y éstos, a su vez, serán distintos, dependiendo de lo que el bebé ingiera en el primer momento: calostro, leche artificial, suero glucosado. Es muy importante que su intestino sea colonizado en primer lugar por los microorganismos procedentes de su madre, para los cuales el niño dispone de las defensas que le proporciona el calostro, lo que, además, evita la invasión de otros gérmenes más dañinos.

Cuando el bebé ha podido ingerir su calostro, su intestino se puebla de las beneficiosas bifidobacterias. Si, por el contrario, se le alimenta con leche de fórmula, son más abundantes los colibacilos, y el niño será más proclive a padecer trastornos de la flora intestinal, lo que tendrá consecuencias sobre su organismo en general. Por otra parte, la ingesta del calostro estimula el peristaltismo intestinal y previene la formación de tapones de meconio.

Por razones incomprensibles, pero sin duda no muy distintas de las que nos han llevado a destruir progresivamente la naturaleza, el calostro de mujer ha sido despreciado y desechado en la mayoría de las civilizaciones. Aun cuando se ha considerado vital para el futuro y la salud de los animales domésticos -un potrillo que no ha tomado calostro nunca será campeón-, el calostro de mujer se ha considerado algo malsano y peligroso, que el bebé no debía tomar bajo ningún concepto.

En la mayoría de los pueblos y culturas la tradición, de una forma u otra, ha dificultado el contacto entre la madre y el niño después del nacimiento, y retrasado el comienzo de la lactancia hasta el tercer día, en que la madre ya segrega la leche como tal. Hoy en día, todavía, en muchos países, no se permite al bebé el contacto con su madre durante los primeros tres días, lo que imposibilita la toma del calostro. En otros, simplemente, se retrasa la primera toma durante horas, sustituyéndola por el biberón glucosado. Actualmente, tanto la OMS como las asociaciones de pediatría recomiendan poner al pecho al bebé lo antes posible, y tan a menudo como desee.

Afirma Michel Odent en "El bebé es un mamífero": el hecho es que se disculpan ensalzando de vez en cuando el valor del calostro, pero se mantienen unas condiciones de nacimiento tales que los bebés no tienen la posibilidad de consumirlo precoz y completamente. En primer lugar, dentro del contexto de un hospital moderno, pocas mujeres pueden conseguir el complejo equilibrio hormonal que les permitiría parir por sus propios medios. Necesitan drogas sustitutivas que perturban en cascada la sucesión de los procesos fisiológicos. Luego desde que el bebé nace, siempre hay algo más urgente que hacer que proteger la intimidad de la pareja madre-bebé.

LA LACTANCIA

Darle pecho al bebé es la manera más fácil, segura y natural de alimentarlo ya que la leche materna presenta el balance ideal de proteínas, vitaminas, minerales, grasas y carbohidratos que necesita. La decisión de dar pecho al bebé será siempre personal.

Visita ArchivoDEn las primeras horas saldrá calostro de tu pecho en pequeña cantidad y deberás de ofrecerlo de ambos pechos a tu bebé, pues es un líquido rico en nutrientes y defensas para él.

Mientras más succione tu pezón, más rápido te bajará la leche y producirás mayor cantidad sin importar el tamaño de tus senos.

Cada vez que amamantes a tu bebé inicialmente sentirás pequeñas contracciones uterinas (cólicos o entuertos), y salida escasa de sangre por vagina, lo que significa que tu matriz está volviendo a su tamaño normal. Tu dieta deberá ser abundante en líquidos sobre todo si estas amamantando a tu bebé, y aumentar 500 calorías diarias (dos platillos de guisados por día o su equivalente) ya que la alimentación de una mujer lactante debe ser mayor que durante el embarazo. Necesitas consumir calcio, ya sea de lácteos, otros alimentos que lo contengan (yogurt, queso, helados, requesón, sardinas, vegetales verdes), o de los comprimidos que tomabas durante el embarazo.

Usar un buen sostén tanto de día como de noche, puede ayudarte a conservar la forma de tus senos y evitar que éstos pierdan firmeza. Evita fumar e ingerir bebidas alcohólicas, ya que también perjudican la salud de tu bebé.

Antes de amamantar lava tus manos, pero no tu pezón pues destruirás los lubricantes naturales y aparecerán grietas. Cuando le des pecho siéntate cómoda con la espalda apoyada.

Si el pezón se llega a agrietar, evita el jabón, ponte lanolina pura, déjalo descubierto a ratos y en pocos días sanará y si tus senos están duros y adoloridos ponte fomentos de agua tibia, dales masaje ligero y extrae manualmente el exceso de leche. Recuerda que la leche materna es el mejor alimento.

Otro mito muy común es el de relacionar el tamaño de los senos con la facilidad para amamantar; esto no es cierto, lo que sí se relaciona es la forma del pezón, puesto que si es prominente, será más fácil dar el pecho al bebé.

Cuando tú o tu bebé decidan el destete, debes después de estar tus senos vacíos, colocarte una venda ajustada o un sostén más pequeño, aplicarte bolsas de agua fría y en ocasiones será necesario indicarte medicamentos que ayuden a disminuir la secreción láctea. Respecto a la actividad sexual, esta puede reestablecerse normalmente hasta después de 40 días, período de duración promedio del puerperio o postembarazo. Aún cuando estés lactando, existe la posibilidad de embarazo, por lo que debes acudir a consulta, para ver el método anticonceptivo más adecuado para tu persona. Evita también los medicamentos auto recetados debido a que estas substancias pasan por la leche materna hasta el organismo del bebé.

Claves para hacer de ti y tu bebé un equipo exitoso en la Lactancia Materna

Tu leche está hecha especialmente para su bebé.

En el Hospital

  • Procura estar con tu bebé el mayor tiempo posible, así podrás alimentarlo cada vez que tenga hambre.
  • Pide ayuda a una enfermera sobre cualquier duda.
  • Todo lo que el bebé necesita es tu leche, el agua azucarada y la fórmula láctea pueden no ser necesarios.

El Primer Alimento

Aliméntalo en cuanto sea posible después del parto. El primer alimento es una oportunidad para ti y tu bebé para conocerse uno al otro. El bebé puede no tener hambre, sólo abrázalo estréchalo y relájense.

DEPRESION EN EL EMBARAZO

Depresión en el embarazo

Además de los cambios físicos que se producen durante el embarazo, se experimentan muchos cambios psicológicos y emocionales, normales y comunes a todas las embarazadas. Preocupaciones por la buena gestación del bebé, ansiedades, temores de que algo salga mal, y los típicos cambios de humor y sentirnos mas sensibles como consecuencia de los cambios hormonales que se producen a lo largo del embarazo.



Es común que la embarazada tenga altibajos en sus estados de ánimo, y que a veces se sienta triste. Pero cuando la tristeza se acentúa y es un estado casi permanente puede ser que se haya instalado un estado depresivo que debe ser atendido, ya que puede tener repercusiones negativas a largo plazo en el bebe y en la futura relación madre-hijo. El bebé, mientras está en el vientre, escucha los tonos de voz y el llanto, y puede percibir la emoción de la madre. Una depresión puede perjudicar el vínculo que tengas con tu bebe ya nacido, y quizás se te dificulte la futura comunicación y conexión con él. Además, sufrir de depresión durante el embarazo acentúa las posibilidades de sufrir una depresión post parto.

Hasta ahora se le prestaba más atención a la depresión posterior al parto, pero estudios recientes han comprobado que la depresión es más común durante el embarazo que después del mismo. Entre un 10-20% de las embarazadas sufren de depresión.

La depresión puede estar relacionada a diferentes factores:

  • Tener antecedentes personales o familiares de depresión.
  • Estar viviendo un embarazo no deseado o no planificado.
  • Problemas en la pareja. Las embarazadas que tienen problemas con sus parejas o que no cuentan con el apoyo de la misma suelen estar más propensas a sufrir una depresión.
  • Afrontar cambios importantes en la forma de vida, por ejemplo: la muerte de un ser querido, cambiar de empleo o algún hecho que la haga sentirse en una situación insegura o no estable.
  • Tener problemas médicos o complicaciones con el embarazo.
  • Haber sufrido abortos naturales en anteriores embarazos. El miedo a que se repita les puede conducir a un estado depresivo.
  • La edad de la embarazada. Está demostrado que cuanto más joven es la mujer, mayor es el riesgo de padecerla.
  • Vivir sola y con escaso apoyo social.
  • Tener que enfrentar problemas económicos.
  • Tener varios hijos. Según algunas investigaciones, las madres que tienen más de un hijo tienen un mayor riesgo de sufrir depresión durante los embarazos posteriores.

Hay varios indicios que nos pueden indicar si se esta pasando por una depresión:

  • Problemas de concentración.
  • Ansiedad extrema.
  • Sentirse sumamente irritable.
  • Problemas para conciliar el sueño o padecer de insomnio.
  • Fatiga.
  • Cambios en los hábitos alimenticios, ya sea comer demasiado o perder el apetito.
  • Pérdida de interés o falta de placer al realizar actividades que se solía disfrutar.
  • Cambios de humor exagerados.
  • Sentirse triste constantemente.
  • Tener pensamientos relacionados con dañarse a si misma o a otras personas

Que debes hacer

Si estas embarazada y tienes sospechas de estar pasando por una depresión debes actuar.

Charlar con tu pareja sobre lo que te está pasando puede ayudarte, pero quizás no cuentes con el apoyo de él. Si este es tu caso recurre a tus familiares, amigos, comunícale a los demás lo que te está pasando. No te aísles. Debes preocuparte por ti, por lo que sientes, y por lo que estas atravesando. Si has llegado a la depresión por alguna causa específica y no puedes solucionarla por ti misma, siempre habrá alguien que estará dispuesto a ayudarte. Busca ayuda.

Trata de no pensar continuamente en tu embarazo y distráete con otras cosas. Trata de enfocar tus pensamientos en cosas positivas. Oblígate a pensar en algo bueno. Evita ser obsesiva y recurrente en tus pensamientos.

Si ves que esto no ayuda entonces debes acudir al médico. En algunos casos a las embarazadas se las medica con antidepresivos, pero estos medicamentos tienen que estar controlados seriamente, ya que pueden causar problemas a largo plazo en el bebe. Lo más recomendable es buscar otras terapias alternativas antes que la medicación. Recuerda que todo lo que tú tomas lo estará tomando él. Busca información, que la hay y en abundancia. No te sientas sola, otras embarazadas se sienten igual que tu o han pasado por experiencias similares.

Trata de tomar real conciencia de que lo que estas viviendo es único y maravilloso, y esfuérzate en vivirlo con plenitud, tanto por tu bien como para el del bebé.

Durante el embarazo se producen grandes cambios hormonales. Los niveles elevados de progesterona y estrógenos generan una mayor producción de melanina

Durante el embarazo se producen grandes cambios hormonales. Los niveles elevados de progesterona y estrógenos generan una mayor producción de melanina. Esto causa que en gran cantidad de embarazadas se produzcan algunos cambios en la pigmentación de la piel. Como mínimo un 50 % de las embarazadas presentan algunos de estos cambios, sobre todo las morenas.




Estos cambios en la pigmentación suelen aparecer a principios del segundo trimestre del embarazo.

Lo cambios mas comunes son manchas oscuras en la cara, a lo que se conoce como Cloasma o Melasma gravídico, o vulgarmente como máscara del embarazo, oscurecimiento de los pezones, genitales, pecas, lunares o cicatrices ya existentes, e incluso puede oscurecerse la línea alba. Esto también suele suceder en zonas propensas a los roces, como las axilas y la parte interna de los muslos.

Es muy común que aparezca una línea oscura desde el pubis al ombligo, que a veces llega hasta el esternón. Esta línea se llama línea alba, que en la mujer no embarazada es una línea generalmente no perceptible a simple vista, a veces es más pálida que el resto de la piel.

Por lo general estas zonas oscuras de la piel suelen desaparecer paulatinamente en los meses posteriores al parto, ya que las hormonas vuelven a la normalidad y la producción de melanina también.

En algunos casos las manchas de la cara no se van después del parto. Si esto llega a sucederte deberás consultar a un dermatólogo que te recomendará cremas blanqueadoras que contengan hidroquinona (algunas de ellas contienen también protección solar), medicación de uso local que contenga eritretinoina (Retin-A) o un exfoliante químico como el ácido glicólico, pero bajo estricta receta médica. No debes usar estas cremas despigmentantes durante el embarazo ni en la lactancia, ya que pueden tener un efecto perjudicial para la salud del bebé. Por eso es fundamental que consultes con el médico.

Para prevenir esta aparición de manchas, debes protegerte del sol o de cualquier fuente de luz ultravioleta, sobre todo en la cara. Si bien el sol es bueno porque ayuda en el metabolismo de tu cuerpo a fijar el calcio, puede ser perjudicial en el tema del cloasma. Usa cremas con protector solar elevado, por encima de 15, y sombreros o gorros que te protejan la cara, no expongas la piel de tu cara directamente al sol. Y evita exponerte en las horas de mayor intensidad solar. Aunque no vayas a la playa o a una piscina, también cuídate en tus tareas rutinarias al aire libre.

También se ha observado que el uso de anticonceptivos hormonales inciden en la persistencia de estas manchas después del embarazo, por lo que si tienes cloasma y luego del parto te cuidas con anticonceptivos como la píldora, el parche o algún otro método hormonal, consulta con tu médico. Es probable que tengas que cambiar tu método de anticoncepción.

Pueden aparecer otros cambios en la piel de la embarazada, incremento de vello en la cara, brazos, y piernas, mayor sudoración, acné, varicosidades como consecuencia de la dilatación de los vasos sanguíneos que se conocen como “arañitas”, fragilidad en uñas.

Nunca dejes de consultar a tu médico por cualquier alteración que veas en tu cuerpo. Nadie mejor que él para indicarte lo que debes y no debes hacer.

CUIDADOS PRENATALES

El objetivo de los cuidados prenatales es el asegurarse de que todo embarazo culmine en un niño sano sin deterioro de la salud de la madre.

Antes del auge de la obstetricia moderna, la mujer embarazada solía tener el el transcurso de su embarazo una sólo entrevista con su médico, la cual suponía un intento de calcular la fecha de parto. Cuando era visitada de nuevo por un médico, la mujer podía bien haber sufrido los dolores y angustias de una convulsión eclámptica, haber experimentado grandes escalofríos y fiebre alta, o esforzándose para expulsar un feto de gran tamaño, pero muerto. Se ha demostrado que los cuidados antes del parto tienen un gran valor en la prevención de estas y muchas otras situaciones de peligro para la madre y el bebé.

Aunque no es necesario decir que los cuidados prenatales no deben de perjudicar, en ocasiones la asistencia prenatal puede ser una espada de dos filos, en lugar de mejorar el resultado de la gestación puede empeorar debido a diversas causas, entre ellas los consejos dietéticos incorrectos, la prescripción innecesarea de fármacos y el hecho de no destacar lo suficiente la necesidad de comunicar de inmediato qualquier hecho anormal que ocurra. El embarazo tiene que considerarse , a priori como normal. Por desgracia la gran variedad de los cambios funcionales y anatómicos inducidos por la gestación determinan que algunos autores tiendan a catalogar el embarazo como una enfermedad.

Es imprescindible que el médico que asume la responsabilidad de la asistencia prenatal esté muy familiarizado con los cambios que entran dentro de la normalidad así como las anomalías impuestas por el embarazo. Una mala asistencia prenatal puede ser peor que no hacer nada en lo absoluto.

Asistencia sanitaria general.

Se efectúa tiempo antes del embarazo y aporta grandes beneficios para la salud física y emocional de la futura madre y a su vez de el niño que va a nacer, lo ideal sería que la asistencia prenatal fuera la continuación de un régimen ya establecido de asistencia sanitaria para la mujer, supervisado por su médico. Como consecuencia de un programa de este tipo, la mayor parte de las enfermedades adquiridas y las anomalías del desarrollo serían reconocidas antes del embarazo y se tomarían las medidas necesarias para erradicarlas, o al menos minimizar sus efectos.

Duración normal del embarazo.

La duración media del embarazo, calculada a partir del primer día de el último periodo menstrual, es de unos 280 días o 40 semanas. En un análisis de 7,504 embarazos, Kortenoever (1950) determino una duración media de 282 días, Según otro estudio con 77,300 mujeres con parto espontáneo y cuyos hijos pesaron 2.5 kg como mínimo la media fue de 281 días. Lo habitual es calcular la fecha de nacimiento añadiendo 7 días a la fecha de el primer día del último período menstrual y descontar 3 meses.

Se acostumbra dividir el embarazo en 3 partes iguales o trimestres de algo más de 13 semanas. Existen ciertos problemas obstétricos importantes que se agrupan dentro de cada uno de estos períodos.

Todo el que esté en contacto con la embarazada debería de decirle la importancia y disponibilidad de la asistencia prenatal para el feto y para ella misma.

La asistencia prenatal deberá iniciarse tan pronto como exista una probabilidad de embarazo razonable, puede ser tan sólo unos días después de la falta de un período.

Exploración inicial.

Los objetivos principales de esta exploración, son:

1) Definir la situación sanitaria de la madre y el feto.

2) Determinar la edad gestacional.

3) Iniciar un plan para continuar la asistencia obstétrica.

Una vez completada la historia y exploración física, se darán instrucciones a la madre en lo referente a: dieta, sueño, y relajación, hábitos intestinales, ejercicio, baños, vestidos, diversiones, tabaco, ingestión de fármacos, alcohol y visitas de control incluyendo las medidas a tomar en caso que falte a una cita médica.

Se le advertirá acerca de las siguientes señales de peligro que deberán de ser comunicadas de inmediato tanto de día como de noche:

Toda hemorragia vaginal.

Hinchazón de la cara o de los dedos.

Cefaleas graves o continuas.

Visión disminuída o borrosa.

Dolor abdominal.

Vómitos persistentes.

Escalofríos o fiebre

Disuria

Perdida de líquido por la vagina

Cambios importantes de la frecuencia en los movimientos fetales.

Las siguientes exploraciones prenatales se efectúan habitualmente a intervalos de 1 mes durante los 7 primeros meses, luego cada 2 semanas y en el último mes cada semana, esto varía dependiendo de el caso.

CUIDADOS PRENATALES

Todas las mujeres necesitan cuidados prenatales, ya sean jóvenes o mayores, madres primerizas o madres que ya van por su quinto bebé, los cuidados prenatales regulares durante el embarazo son un beneficio para todas las futuras mamás. Las mujeres que reciben cuidados regularmente durante el embarazo tienen bebés más sanos, tienen menos probabilidades de tener un parto prematuro, y tienen menos probabilidades de tener otros problemas serios relacionados al embarazo.

Pregunte a alguna amiga que haya estado embarazada sobre los cuidados prenatales. Al menos una de ellas le dirá que tuvo un problema durante el embarazo y que fue detectado a tiempo gracias a una visita de cuidados prenatales. Si ninguna tuvo complicaciones, seguramente le hablarán sobre la tranquilidad que sintieron gracias a los cuidados prenatales que recibieron. Es reconfortante saber que usted y su bebé están bien.

Durante las visitas prenatales, el médico:

Le enseñará a la mujer sobre el embarazo Cuidados Prenatales
Controlará cualquier condición médica que la mujer pueda tener (como la alta presión sanguínea)

Plan de cuidados prenatales típico

Un plan de cuidados prenatales típico para una mujer con un embarazo normal de bajo riesgo es:

Semanas 4 a 28: 1 visita al mes (cada 4 semanas)
Semanas 28 a 36: 2 visitas al mes (cada 2 semanas)
Semanas 36 hasta el parto: 1 visita a la semana

Es posible que las mujeres con condiciones médicas crónicas o un embarazo de "alto riesgo" tengan que consultar a su médico con más frecuencia. Asegúrese de asistir a todas las citas de cuidados prenatales programadas, aunque se sienta bien.

Durante su primera visita de cuidados prenatales, su médico le hará muchas preguntas y algunas pruebas. Las visitas restantes serán por lo general mucho más cortas.

En la primera visita, su médico:

Le preguntará sobre su salud, la salud de su pareja y la salud de sus familiares cercanos. No se preocupe si no tiene todas las repuestas
Identificará problemas médicos
Le hablará sobre cualquier medicamento que esté tomando
Le hará un examen físico y pélvico (interno)
La pesará
Le medirá la presión arterial
Le pedirá una muestra de orina
Le hará algunos análisis de sangre para verificar que no tenga anemia y comprobar si ha tenido ciertas infecciones. Le preguntará si desea realizarse una prueba de VIH, el virus que causa el SIDA
Le hará un frotis de Papanicolaou para verificar que no tenga cáncer cervical y otras pruebas para detectar ciertas infecciones vaginales
Le dirá la fecha estimada del parto, es decir, día en que nacerá su bebé. La mayoría de los bebés nacen dentro de las dos semanas (antes o después) de la fecha estimada
Se asegurará de que usted esté tomando una vitamina prenatal que contenga ácido fólico

Durante las visitas de cuidados prenatales posteriores su médico:

La pesará.
Le medirá la presión arterial.
Le pedirá una muestra de orina para controlar el nivel de proteína y azúcar.
Le medirá la barriga para controlar el crecimiento del bebé (en la etapa media y final del embarazo).
Le revisará las manos, los pies y la cara para ver si están hinchados.
Escuchará los latidos del corazón del bebé (después de la semana número 12 del embarazo).
Le palpará el abdomen para evaluar la posición del bebé (más adelante en el embarazo).
Le realizará todas las pruebas necesarias, como análisis de sangre o ultrasonidos.
Le preguntará si tiene alguna duda o inquietud. Le conviene escribir sus preguntas y llevar la lista a la consulta para no olvidarse.

Recuerde que todo lo que le diga a su médico es confidencial. Esto significa que el médico no puede decirle a ninguna otra persona lo que usted le ha dicho a menos que usted lo autorice. Por eso, no debe tener miedo de hablar sobre algunas cuestiones que pueden parecerle incómodas o embarazosas. Puede decirle con tranquilidad a su médico si fuma, si bebe alcohol, si toma alguna droga o si su pareja la lastima o la asusta. Su médico necesita saber todo sobre usted y sobre su estilo de vida para poder brindarle a usted y a su bebé la mejor atención.

Nadie sabe exactamente por qué las mujeres que reciben cuidados prenatales desde el comienzo y en forma regular tienen embarazos más saludables y bebés más sanos. Lo que sí sabemos es que funciona. Por eso, no deje de ir a sus visitas prenatales. Hágalo por usted y por su bebé.

CUIDADOS PRENATALES CONTROL DE EMBARAZOS

DESCRIPCIÓN

Al quedar embarazada. la mujer es responsable de la salud del bebé así como de su propia salud. Usted y el niño dependen el uno del otro. Las necesidades de crecimiento del bebé pueden afectar a su salud del mismo modo que sus hábitos afectan a la salud del bebé. Desde el momento en que quede embarazada hasta que su bebé nazca, es importante que reciba el cuidado regular de un médico así como la educación prenatal. La función del médico es trabajar con usted para que su embarazo sea seguro y esta experiencia sea lo mas agradable posible.

Su compromiso con el cuidado prenatal debe empezar al primer signo de embarazo (tan pronto como tenga el primer retraso del periodo menstrual). Durante las visitas al médico, éste pasara mucho tiempo tratando de conocerle a usted y a su familia y repasando su historial médico. Durante la primera visita, le hará un examen físico completo y una serie de pruebas como, por ejemplo, análisis de sangre y orina.

Feto

En las visitas sucesivas, el médico seguirá controlando su salud así como la del bebé no nacido y siempre estará dispuesto a responder a cualquier pregunta que usted tenga sobre el embarazo. Estas visitas regulares al médico son extremadamente importantes, ya que le permitirán a usted y a su médico detectar cualquier problema del embarazo antes de que sea grave. Si tiene problemas, el médico le enviará a un especialista. Algunos de los problemas que el médico puede ayudarle a solucionar son:

  • Diabetes, tanto en forma de diabetes gestacional (una enfermedad que se desarrolla durante el embarazo y que, por tanto, desaparece en la mayoría de los casos después del parto) como de diabetes mellitus existente (una enfermedad que impide que el cuerpo use los alimentos de forma correcta).
  • Mellizos o trillizos, debido a que los partos múltiples aumentan los factores de riesgo para el embarazo y el parto.
  • Infecciones, tanto en la madre como en el feto en desarrollo, y toxemia.

La toxemia es una complicación del embarazo que puede empezar entre la semana 20 y la 24 y puede provocar problemas leves o mortales. Los signos y síntomas son hinchazón, cambios de visión, presión alta de la sangre, dolores de cabeza y dolores abdominales.

Con los cuidados médicos adecuados, dichos problemas pueden tratarse y usted podrá relajarse y disfrutar de su embarazo. Junto con el cuidado físico para usted y el bebé, es importante que reciba una buena educación prenatal.

Los médicos, los hospitales, las asociaciones de la comunidad y su personal ofrecen cursillos prenatales y pueden contestar a cualquier pregunta que tenga sobre temas tan importantes como el tipo de alimentos que debe tomar, cuanto necesita descansar y las substancias que debe evitar (por ejemplo: la cafeína, el tabaco y otras drogas). Los cursillos prenatales le ayudarán a usted y a su familia a prepararse para el día en que de a luz a su bebé y para el cuidado del niño cuando esté en casa.

Los cursillos prenatales pueden ayudarle a tratar cualquier preocupación económica que tenga así como aconsejarle sobre temas como el hecho de ser madre soltera.Las visitas de cuidado prenatal pueden variar según las necesidades individuales pero, en general, debe visitar al médico durante el embarazo según el programa siguiente:

  • hasta el quinto mes de embarazo, una visita cada cuatro semanas;
  • de 5 meses a 7 meses y medio de embarazo, una visita cada tres semanas;
  • de 7 meses y medio a 8 meses y medio de embarazo, una visita cada 2 semanas;
  • una vez a la semana desde los 8 meses y medio hasta el parto.

PARA QUE LAS VISITAS AL MÉDICO SEAN MÁS CÓMODAS Y CONSTRUCTIVAS

Vaya al baño antes del examen. Puede que la enfermera le pida una muestra de esta orina para hacer una prueba. El médico le realizara un examen pélvico en la primera visita y tal vez otro cuando llegue al final del embarazo. Durante las visitas rutinarias el médico realizará exámenes abdominales para medir el tamaño del útero y examinar el feto. Puesto que la vejiga esta situada en la parte superior del útero, una vejiga llena dificultaría el examen. Lleve ropa ancha y fácil de quitar para el examen, y anote las preguntas y preocupaciones que desee consultar al médico. Tenga siempre a mano papel y lápiz para anotar preguntas para el médico. Si lleva el cuadernillo de notas consigo también podrá apuntar sus respuestas.

Junto con las visitas al médico, es importante que, en casa:

  • Evite a las personas que sepa que sufren infecciones como, por ejemplo, resfriado, gripe o cualquier enfermedad contagiosa como el sarampión, las paperas o la varicela.
  • Deje de tomar cafeína y alcohol.
  • No fume cigarrillos y evite las zonas con humo.
  • No tome ningún medicamento sin receta, como, por ejemplo, aspirina o vitaminas, a menos que el médico lo apruebe y no tome ningún otro medicamento.
  • Duerma cada noche ocho horas como mínimo y, si es posible, descanse durante el día, con los pies elevados.
  • Realice ejercicio moderado como, por ejemplo, pasear o nadar y aumente la ingestión calórica normal en un diez por ciento.

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